20 de Septiembre de 2021
MEDICINA

La vacuna de refuerzo contra la COVID-19 muestra resultados prometedores en un estudio israelí

El riesgo de enfermedad grave se reduce por un factor de casi 20 en personas mayores de 60 años, pero algunos cuestionan los beneficios de ofrecer una tercera dosis.

Israel, que comenzó temprano en la vacunación de su población, inició en julio a ofrecer terceras dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech a personas de 60 años o más. [Pixabay]

Los israelíes de edad avanzada que han recibido una tercera dosis de la vacuna COVID-19 tienen muchas menos probabilidades de dar positivo en la prueba del SARS-CoV-2, o de desarrollar COVID-19 grave, que aquellos que solo han tenido dos inyecciones, según un estudio muy esperado, publicado el 15 de septiembre.

El régimen estándar para las vacunas COVID-19 basadas en ARN mensajero es de dos dosis, pero algunos Gobiernos, incluido el de Israel, han comenzado a administrar terceras inyecciones de «refuerzo». El último estudio evaluó a 1,1 millones de israelíes mayores de 60 años que habían recibido sus dos primeras dosis al menos cinco meses antes. Doce o más días después de recibir un tercer pinchazo, los participantes tenían aproximadamente 19,5 veces menos probabilidades de tener COVID-19 grave que las personas del mismo grupo de edad que habían recibido solamente dos pinchazos y que fueron seguidos por los investigadores durante un período similar.

«Es un resultado muy sólido», dice Susan Ellenberg, bioestadística de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, quien agrega que los datos podrían ser los más sólidos que ha visto a favor del uso de refuerzos de la vacuna. Pero los posibles sesgos en los datos dejan a algunos científicos sin estar completamente convencidos de que los refuerzos son necesarios para todas las poblaciones –y los datos no disipan las preocupaciones sobre la equidad en el acceso de la vacuna cuando miles de millones de personas en el mundo todavía están esperando su primera dosis—.

Israel, que comenzó temprano en la vacunación de su población, inició en julio a ofrecer terceras dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech a personas de 60 años o más. El último análisis vincula el tercer pinchazo no solo con una reducción significativa de COVID-19 grave, sino también con una reducción de 11,3 veces en las infecciones por SARS-CoV-2.

Pero Ellie Murray, epidemióloga de la Universidad de Boston, en Massachusetts, advierte que los estudios observacionales como este análisis pueden contener sesgos que son difíciles de identificar y explicar. Por ejemplo, las personas que se inscriben para recibir un refuerzo pueden tener un riesgo diferente de contraer COVID-19, o comportarse de manera diferente, a las personas que no reciben una tercera dosis.

Ellenberg dice que los autores intentan abordar algunos de estos posibles sesgos. Incluso si no se han eliminado todos los sesgos, la magnitud del efecto sugiere que el refuerzo ofrece cierta protección, al menos a corto plazo, agrega. Los autores del estudio no pudieron ser contactados antes de la publicación de este artículo.

Ramificaciones globales

Los hallazgos se producen cuando una gran cantidad de naciones desarrolladas –y adineradas— consideran ofrecer inyecciones de refuerzo. El viernes 17 de septiembre, un comité asesor de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) discutió la solicitud de Pfizer para suministrar refuerzos en los Estados Unidos. Uno de los autores del estudio israelí presentó los datos al comité. El panel de expertos de la FDA recomendó que los refuerzos de la vacuna de Pfizer se pusieran a disposición únicamente de las personas mayores de 65 años y a aquellos que, por condiciones de salud preexistentes, tengan mayor riesgo de enfermarse de gravedad en caso de contraer el virus.

Murray argumenta que los posibles sesgos en los datos y las pruebas insuficientes de la disminución de la inmunidad después de la vacunación significan que los últimos hallazgos no indican una «gran necesidad» de refuerzos. «Desde una perspectiva de salud pública, es mucho más impactante vacunar a más personas que aumentar la efectividad de la vacuna en unos pocos puntos porcentuales en aquellos que ya se han vacunado», dice.

Murray no es la única es considerar que los resultados israelíes son insuficientes para justificar la administración de una tercera dosis de la vacuna. Una revisión, publicada el 13 de septiembre por un equipo que incluye a dos científicos de alto rango de la FDA, cita una preimpresión del estudio y señala que el efecto protector a corto plazo documentado en Israel «no implicaría necesariamente un beneficio a largo plazo que valga la pena».

Dvir Aran, científico de datos biomédicos en el Technion, el Instituto de Tecnología de Israel en Haifa, explica que Israel ha desplegado los refuerzos de la vacuna para detener la transmisión en personas más jóvenes y prevenir la enfermedad grave y muerte en personas mayores.

«¿Es esta la mejor manera? No sé si un cierre total (del país) de dos semanas hubiera dado un resultado similar, simplemente no puedo responder esa pregunta», dice. «Pero es una táctica interesante, tratar de detener un brote como este con vacunas.» 

Max Kozlov/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Natures Research Group. 

Referencia: «Protection of BNT162b2 vaccine booster against Covid-19 in Israel»; Bar-On Y. M. et. al. en NEJM, 15 de septiembre de 2021.

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