29 de Noviembre de 2021
COVID-19

La variante ómicron, fuertemente mutada, pone en alerta a los científicos

Los investigadores se apresuran a determinar si esta variante de coronavirus de rápida propagación representa una amenaza para la eficacia de las vacunas contra la COVID-19.

La variante ómicron alberga una gran cantidad de mutaciones halladas en otras variantes, incluida la delta, y parece que se está extendiendo con rapidez. [Pixabay]

Los investigadores en Sudáfrica estudian de cerca el preocupante aumento de una nueva variante del coronavirus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19. La variante alberga una gran cantidad de mutaciones encontradas en otras variantes, incluida la delta, y parece que se está extendiendo con rapidez por Sudáfrica.

Una de las principales prioridades es seguir más de cerca la variante a medida que se propaga: esta se identificó por primera vez en Botswana a principios de este mes y, desde entonces, ha aparecido en un viajero que llegó a Hong Kong desde Sudáfrica. Los científicos también están tratando de comprender las propiedades de la variante, como si puede evadir las respuestas inmunitarias desencadenadas por las vacunas y si causa una enfermedad más o menos grave que otras variantes.

«Volamos a gran velocidad», comenta Penny Moore, viróloga de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, cuyo laboratorio está evaluando el potencial de la variante para esquivar la inmunidad que proporcionan las vacunas y las infecciones previas. Hay informes anecdóticos de reinfecciones y de casos en personas vacunadas, pero «en esta etapa es demasiado pronto para decir algo», agrega Moore.

«Hay muchas cosas que no entendemos sobre esta variante», señala Richard Lessells, médico de enfermedades infecciosas de la Universidad de KwaZulu-Natal en Durban, en una rueda de prensa organizada por el departamento de salud de Sudáfrica el 25 de noviembre. «El perfil de la mutación nos inguieta, pero ahora tenemos que hacer el trabajo para comprender el significado de esta variante y lo que significa para la respuesta a la pandemia.»

El 26 de noviembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) designó la cepa, conocida como B.1.1.529, como una variante de preocupación y la nombró ómicron, siguiendo el consejo de científicos que forman parte del Grupo Asesor Técnico de la OMS sobre la evolución del virus SARS-CoV-2. Ómicron se une a delta, alfa, beta y gamma en la lista actual de variantes preocupantes de la OMS.

Los investigadores también quieren medir el potencial de la variante para extenderse a escala mundial y la posibilidad de que provoque nuevas olas de infección o exacerbe los aumentos en curso impulsados ​​por la variante delta.

Cambios en la proteína espícula

Los investigadores detectaron B.1.1.529 en datos de secuenciación de genomas en Botswana. La variante se destacó porque contiene más de 30 cambios en la proteína S, o espícula (spike), la proteína del SARS-CoV-2 en forma de pico que reconoce las células huésped y es el principal objetivo de las respuestas inmunitarias del cuerpo. Muchos de los cambios se han encontrado en variantes como delta y alfa, y están relacionados con una mayor capacidad de infectar y la capacidad de evadir los anticuerpos que bloquean la infección.

El aparente fuerte aumento de los casos de la variante en la provincia sudafricana de Gauteng, en la que se halla Johannesburgo, también está haciendo sonar las alarmas. Los casos aumentaron con rapidez en la provincia en noviembre, sobre todo en las escuelas y entre los jóvenes, según Lessells. La secuenciación del genoma y otros análisis genéticos realizados por un equipo dirigido por Tulio de Oliveira, bioinformático de la Universidad de KwaZulu-Natal, revelaron que la variante B.1.1.529 era responsable de las 77 muestras de virus que analizaron en Gauteng, recolectadas entre 12 y 20 de noviembre. Se están analizando cientos de muestras más.

La variante alberga una mutación en la proteína S que permite que se detecte mediante pruebas de genotipo que brindan resultados mucho más rápido que la secuenciación del genoma, señaló Lessells. Los resultados preliminares de estas pruebas sugieren que B.1.1.529 se ha extendido considerablemente más allá de Gauteng. «Nos inquieta que esta variante ya esté circulando bastante en el país», agregó Lessells.

Efectividad de la vacuna

Para comprender la amenaza que representa B.1.1.529, los investigadores seguirán de cerca su propagación en Sudáfrica y más allá. Investigadores en Sudáfrica movilizaron esfuerzos para estudiar pronto la variante beta, identificada allí a fines de 2020, y un esfuerzo similar está comenzando a estudiar B.1.1.529.

El equipo de Moore, que proporcionó algunos de los primeros datos sobre la capacidad de la variante beta para esquivar la inmunidad, ya ha comenzado a trabajar en B.1.1.529. Planean probar la capacidad del virus para evadir los anticuerpos que bloquean la infección, así como otras respuestas inmunitarias. La variante alberga una gran cantidad de mutaciones en regiones de la proteína S que los anticuerpos reconocen, lo que posiblemente reduce su potencia. «Sabemos que muchas mutaciones son problemáticas, pero muchas más parecen estar contribuyendo a una mayor evasión», dice Moore. Incluso hay indicios de modelos informáticos de que B.1.1.529 podría esquivar la inmunidad conferida por otro componente del sistema inmunitario llamado linfocitos T, añade Moore. Su equipo espera tener sus primeros resultados en dos semanas.

«Una pregunta candente es: “¿Reduce la eficacia de la vacuna, puesto que presenta tantos cambios?», apunta Aris Katzourakis, que estudia la evolución del virus en la Universidad de Oxford. Moore dice que se han reportado infecciones irruptivas en Sudáfrica entre personas que han recibido cualquiera de los tres tipos de vacunas que se usan allí, la de Johnson & Johnson, Pfizer-BioNTech y Oxford-AstraZeneca. Dos viajeros en cuarentena en Hong Kong que dieron positivo por la variante fueron vacunados con el Pfizer, según informes en las noticias. Un individuo había viajado desde Sudáfrica; el otro se infectó mientras realizaba cuarentena en un hotel.

Investigadores de Sudáfrica también estudiarán si B.1.1.529 causa una enfermedad más grave o más leve que la producida por otras variantes, dijo Lessells. «La pregunta clave es la gravedad de la enfermedad».

Hasta ahora, la amenaza que plantea B.1.1.529 más allá de Sudáfrica está lejos de ser clara, dicen los investigadores. Tampoco está claro si la variante es más transmisible que la delta, comenta Moore, porque en la actualidad hay un número bajo de casos de COVID-19 en Sudáfrica. «Nos hallamos en una tregua», afirma. Katzourakis añade que los países donde la delta es muy prevalente deberían estar atentos a las señales de B.1.1.529. «Necesitamos ver qué hace este virus en términos de éxito competitivo y si aumentará su prevalencia.»

Ewen Callaway/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

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