Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

10 de Junio de 2014
EXPLORACIÓN PLANETARIA

Lagos en Titán

Los datos de la sonda Cassini indican la presencia de olas en la superficie de esta luna de Saturno.

Recreación artística de uno de los lagos de Titán. [NASA/JPL/KARL KOFOED]

Titán, el segundo mayor satélite del sistema solar, presenta muchas similitudes con la Tierra como la presencia de nubes, lluvias y lagos. Desde fecha reciente, comparten también otra característica: en las superficies de ambos cuerpos planetarios existirían olas. Al parecer, los instrumentos de la nave espacial Cassini de la NASA detectaron ondas de gran aplitud en uno de los lagos de metano de mayor tamaño de esta luna de Saturno, una señal que los científicos llevaban buscando desde hace largo tiempo.

«Yo había empezado a perder las esperanzas de poderlas encontrar», confiesa Jason Barnes, de la Universidad de Idaho, que presentó dichos resultados el pasado marzo en la 45ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria celebrada en The Woodlands, Texas. De confirmarse, el hallazgo representaría la primera evidencia de dicho fenómeno fuera de la Tierra.

Barnes y su equipo descubrieron ciertos patrones en la luz del Sol reflejada en el lago Punga Mare, ubicado en el norte de Titán, que interpretaron como olas con una altura de dos centímetros. No obstante, otros científicos advierten de que también existe otra explicación: Punga Mare podría ser una marisma más que un lago, por lo que la presencia de una capa superficial líquida provocaría la reflexión de la luz solar. La conclusión de Barnes y sus colaboradores «es convincente, pero no definitiva», puntualiza Jonathan Lunine, científico planetario de la Universidad Cornell, que no participó en el estudio.

La existencia de olas en el satélite de Saturno constituye un fenómeno relevante por varias razones, pues confirmaría que sus lagos albergan grandes reservas de metano y etano, las moléculas dominantes, presentes en estado líquido, de este objeto celeste. En caso de que Titán acogiera alguna forma de vida extraterrestre, probablemente esta sería primitiva, por lo que, según los científicos, el mejor lugar para buscar estas estructuras de autoensamblaje estaría ubicado en las grandes masas líquidas capaces de formar olas.

La presencia de cuerpos líquidos también facilitaría el trabajo de una nave espacial enviada a Titán para estudiar su habitabilidad, puesto que el aterrizaje en una superficie de este tipo sería más sencillo que en tierra firme.

En 2017, los científicos deberían descubrir si lo que han observado se debe, en efecto, a las olas. Hasta la fecha, Cassini ha estudiado esta luna de Saturno durante el invierno del hemisferio norte, época en la que soplan vientos débiles. Cuando llegue la primavera en los próximos años, junto con vientos más fuertes capaces de levantar la superficie de sus mares, la sonda debería capturar la señal definitiva de la existencia de las olas, si existen. Y, con toda probabilidad, estas superarán los dos centímetros de altura.

Más información en la 45ª Conferencia de Ciencia Lunar y Planetaria.

Fuente: Clara Moskowitz / Scientific American

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.