18 de Octubre de 2021
MICROBIOLOGÍA

Las bacterias intestinales cambian con la edad y pueden acelerar el envejecimiento

Los tipos de microbios en los intestinos de las personas mayores son diferentes y están relacionados con enfermedades.

La microbiota intestinal es el conjunto de bacterias que viven en el intestino de un individuo. [Darryl Leja, Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano, Institutos Nacionales de Salud de EE.UU.]

La constelación de bacterias intestinales del cuerpo se ha relacionado con diversas enfermedades asociadas al envejecimiento, incluidas las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2. Ahora, un estudio ha descubierto que el envejecimiento en sí está asociado con cambios en el microbioma y que estas alteraciones son distintas de las relacionadas con enfermedades o con el uso de medicamentos. Los hallazgos plantean la posibilidad de que los cambios en las bacterias intestinales ayuden a impulsar el proceso de envejecimiento, y que la protección de estos microbios podría ayudar a las personas a llevar vidas más largas y saludables.

En el nuevo estudio, publicado en Cell Reports el 28 de septiembre, los investigadores del Centro Médico Cedars-Sinai, en Los Ángeles, tomaron muestras de bacterias del intestino delgado de 251 personas entre las edades de 18 y 80 que se sometían a endoscopias superiores, procedimiento en el que un médico introduce una pequeña sonda que baja por la garganta y pasa por el estómago.

Por lo general, los investigadores estudian las bacterias intestinales a través de muestras de heces. Pero esos microbios, que provienen del final del intestino, pueden ser bastante diferentes de las bacterias en el intestino delgado, más cerca del estómago. Ahí es donde ocurre la mayor parte de la digestión y la absorción de nutrientes. «Toda la magia ocurre en el intestino delgado», dice el coautor del estudio Mark Pimentel, gastroenterólogo de Cedars-Sinai.

Después de analizar las muestras, los investigadores encontraron que el envejecimiento estaba relacionado con cambios en las poblaciones bacterianas. Las personas mayores tenían más bacterias de las familias Enterococcaceae, Lactobacillaceae, Enterobacteriaceae y del género Bacteroides, «y todos esos son grupos de bacterias que pueden causar enfermedades en humanos», explica Heidi J. Zapata, especialista en enfermedades infecciosas e inmunóloga de la Escuela de Medicina de Yale, que no participó en el estudio. La bacteria E. coli, que pertenece a la familia Enterococcaceae, por ejemplo, puede causar diarrea e infecciones del tracto urinario. El estudio encontró que la diversidad de bacterias también disminuía a medida que las personas envejecían, disminuyendo a medida que las personas se acercaban a los 80 años. La baja diversidad también se ha relacionado con problemas de salud, dice Pimentel. Estudios previos han encontrado una relación entre la baja diversidad bacteriana y la enfermedad de Crohn, el síndrome del intestino irritable y el cáncer colorrectal, entre otras afecciones.

No está muy claro cómo los cambios en el microbioma podrían impulsar el envejecimiento, o si realmente lo hacen. Estudios en roedores ha demostrado que las alteraciones de las bacterias intestinales pueden dificultar la regeneración de las células madre intestinales. Esto podría afectar el metabolismo y la salud general de la barrera intestinal; los problemas con esa barrera se han relacionado con el envejecimiento y las afecciones relacionadas con la edad, como enfermedades hepáticas, enfermedades metabólicas, enfermedades inflamatorias del intestino y problemas pulmonares y cerebrales. Los cambios microbianos que ocurren más adelante en la vida también pueden crear un entorno más inflamatorio en el intestino, lo que ayuda a impulsar el proceso de envejecimiento. Cuando investigadores trasplantaron microbios intestinales de ratones más viejos a ratones más jóvenes libres de gérmenes en un estudio de 2017, los ratones jóvenes desarrollaron una inflamación que es indicativa de envejecimiento.

Debido a que el nuevo estudio solo encontró asociaciones, no prueba que estos cambios causen envejecimiento. En cambio, las bacterias intestinales pueden cambiar después de que las personas envejecen. «Realmente no sabemos si es el huevo o la gallina, pero tenemos que averiguarlo», dice Pimentel. Espera encontrar respuestas en estudios futuros, incluidos experimentos adicionales que trasplanten microbiomas «más viejos» en animales jóvenes para ver si los hace envejecer más rápido o enfermarse. También sería interesante, dice, estudiar los microbiomas de centenarios sanos e identificar diferencias que podrían desempeñar un papel en el envejecimiento saludable.

Sin embargo, tampoco está claro cuán ampliamente aplicables son los nuevos hallazgos, porque los pacientes se sometían a endoscopias superiores y «la endoscopia no es algo para lo que la gente se ofrezca felizmente», señala Elena Biagi, investigadora que estudia el microbioma en la Universidad de Bolonia en Italia, que no participó en el estudio. Es posible que estas personas hayan tenido problemas médicos subyacentes que las llevaron a realizarse una endoscopia, por lo que es posible que sus bacterias intestinales no hayan sido representativas de las personas normales y sanas.

Los investigadores también pudieron descubrir que el uso de medicamentos y la presencia de enfermedades afectaban al microbioma del intestino delgado, aparte del envejecimiento. Descubrieron, por ejemplo, que cuantos más medicamentos tomaban las personas, más bacterias Klebsiella tenían en sus intestinos, pero que la abundancia de Klebsiella no estaba relacionada con su edad ni con la cantidad de enfermedades que tenían. Klebsiella puede causar infecciones asociadas al hospital, como neumonía, infecciones del sitio quirúrgico y meningitis, y estas bacterias suelen ser resistentes a los antibióticos.

También encontraron que las personas con afecciones subyacentes, independientemente de su edad o el uso de medicamentos, tendían a tener más bacterias Clostridium en sus intestinos, lo que puede causar infecciones peligrosas de C. difficile.

Si, en estudios futuros, los investigadores muestran que los cambios microbianos impulsan el proceso de envejecimiento y no al revés, proteger el microbioma a través de opciones de estilo de vida saludables o intervenciones médicas específicas puede mantener a las personas más saludables por más tiempo. Pimentel dice que es casi seguro que comer bien y hacer ejercicio ayuden. Zapata alienta a las personas a que también sean prudentes en el uso de antibióticos, a evitar tomarlos cuando no son necesarios y a tomar antibióticos dirigidos en lugar de medicamentos que matan una amplia gama de bacterias. Después del tratamiento con antibióticos de amplio espectro, las bacterias intestinales tienden a volver a crecer con menos diversidad, dice, y pueden prosperar más tipos de bacterias no saludables.

«Una microbiota desequilibrada definitivamente puede provocar infecciones y enfermedades», dice. «Es importante comprender estos cambios que ocurren a medida que envejecemos para tratar de ver si podemos mejorar el proceso de envejecimiento». 

Melinda Wenner Moyer 

Referencia: «Age and the aging process significantly alter the small bowel microbiome» Leite, G. (et. al.) en Cell Reports, vol. 36, edición 13, 28 de septiembre de 2021.

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