Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Noticias
  • 30/05/2018

COMPORTAMIENTO

Las conversaciones ajenas modifican nuestro espacio personal

El tono de las charlas a nuestro alrededor altera la distancia que toleramos frente a otros.

PLOS ONE

Menear

El carácter de las conversaciones a nuestro alrededor cambia el tamaño del espacio personal. [iStock/monkeybusinessimages]

El espacio personal se define como el espacio que «toleramos» entre nuestro cuerpo y el de otros sin sentirnos incómodos. La psicología social y la neurociencia cognitiva han mostrado que la representación mental del espacio alrededor de nuestro cuerpo cambia en función de muchos factores. Por ejemplo, la ansiedad aumenta nuestro espacio personal, lo mismo que el uso de herramientas: cuando utilizamos un instrumento, de cierta forma, lo lejano se transforma en cercano. En cambio, el comportamiento cooperativo y el compartir experiencias sensoriales reduce el espacio personal, pues toleramos la cercanía de una persona cuando creamos un vínculo con ella. 

Según un estudio publicado en PLOS ONE, parece que las acciones en las que no desempeñamos un papel directo también influyen en la determinación de nuestro espacio personal. La investigación muestra por primera vez cómo la cercanía que toleramos con otras personas se ve afectada por el tono y el contenido de las conversaciones ajenas.

Investigadores de la Universidad Anglia Ruskin, del Colegio Universitario de Londres, de la Universidad Carlos III de Madrid y del Instituto Italiano de Tecnología en Génova pidieron a 33 participantes que escucharan dos conversaciones grabadas: una agresiva, otra neutra. Después, debían oír la grabación de pisadas que se aproximaban. Se les indicó que debían detener la reproducción cuando sintiesen que las pisadas alcanzaban una proximidad que les resultaba incómoda. De esta forma, los científicos pudieron determinar el tamaño del espacio personal de cada participante. En lugar de usar una persona que se acercara realmente al sujeto, los autores del estudio decidieron presentar una señal auditiva para evitar los posibles sesgos que pudiera generar la apariencia física. Los resultados mostraron que las personas detenían antes la grabación si habían escuchado una conversación agresiva.

Una burbuja protectora

El estudio demuestra que la cercanía que aceptamos con otros depende del tono de las interacciones sociales, incluso cuando no tomamos parte de estas de forma directa. Tal hallazgo se relaciona con el deseo que sentimos de apartarnos o alejarnos del lugar cuando escuchamos una conversación negativa o conflictiva. Flavia Cardini, profesora de la Universidad Anglia Ruskin y coautora de la investigación, indica: «Los resultados sugieren que los participantes tienden a distanciarse de una confrontación negativa incluso si no están involucrados directamente en esta».

La existencia del espacio personal se explica por dos vías. La primera relaciona dicho espacio con la capacidad de actuar: en esa zona se encuentran los objetos que podemos alcanzar y manipular, por lo que constituiría «un espacio de trabajo». En la segunda interpretación, el espacio personal corresponde a una zona de defensa. Es decir, representa la distancia razonable que deberíamos mantener con objetos peligrosos. Por tanto, actúa como una burbuja protectora que determina un margen de seguridad alrededor del cuerpo y nos permite coordinar acciones de defensa en caso de que ocurra un estímulo potencialmente nocivo.

Los resultados de este estudio apoyan la segunda idea: nuestro espacio personal constituye una zona de defensa que evita la interacción o confrontación con quienes están involucrados en una conversación agresiva. Así pues, parece que el consejo de las madres «cuidado con quién te juntas» adquiere con este hallazgo un sustento científico; al menos, si el objetivo es crear nuevos vínculos personales.

Luisa Fernanda Barbosa Gómez

Referencia: «Listening to a conversation with aggressive content expands the interpersonal space». E. Vagnoni et al. en PLOS ONE. vol. 13, n.o 3, págs. 1-13, 28 de marzo de 2018.

Artículos relacionados