1 de Septiembre de 2021
Sueño

Las estaciones del año influyen en el sueño

En verano, los días son más largos; en invierno, más cortos. Cuanto más al norte del planeta, mayor es esa diferencia. Estas fluctuaciones estacionales dejan huella en el descanso nocturno.

En verano solemos dormir menos. [iStock/ RyanSebastyan]

Pasar las vacaciones de verano en un país del norte conlleva un descanso nocturno más corto. De hecho, los habitantes de Suecia se levantan temprano por la mañana con más frecuencia durante los meses veraniegos tras dormir solo unas horas, según expone un estudio realizado entre personas de mediana y avanzada edad de Malmö y Uppsala, publicado en Journal of Sleep Research.

El grupo dirigido por la epidemióloga Olga Titova preguntó sobre sus hábitos de sueño a más de 19.000 adultos de dichas ciudades suecas. Alrededor de uno de cada tres afirmó que dormía como mucho seis horas la mayoría de los días. En una encuesta llevada a cabo en verano, esa cifra era cerca de un 15 por ciento más alta que en otoño. Además, alrededor de uno de cada diez sufría por lo común despertares frecuentes de madrugada; en verano, ese grupo aumentaba en un 10 por ciento. Estos hallazgos se corresponden con los resultados de una investigación llevada a cabo en Finlandia, donde los encuestados también informaron de problemas de sueño en verano.

Luz diurna y ritmos circadianos

«Solo podemos especular sobre los mecanismos subyacentes», escriben los autores. Es probable que la reducción del sueño en verano tenga que ver con el aumento de la luz diurna: esta sincroniza los ritmos circadianos del cuerpo con las 24 horas del día al inhibir la liberación de melatonina, una hormona que se produce en la oscuridad. Las alteraciones del sueño en otoño e invierno podrían deberse, a su vez, a la reducción de la luz diurna y a la depresión otoñal o invernal asociada. En Malmö y Uppsala, los días solo duran entre 6 y 7 horas en diciembre, mientras que en junio comprenden entre 17 y 18 horas.

En Islandia, la duración del día varía de manera aún más drástica: desde poco más de 4 horas en diciembre hasta más de 21 horas en junio. Un estudio efectuado en fecha reciente demostró que las fluctuaciones estacionales en la duración del sueño y el estado de ánimo también están relacionadas con el cronotipo. Así, tienen un mayor efecto sobre las personas vespertinas (es decir, las que se levantan tarde), quienes también sufren más a menudo insomnio y depresión, que en las personas matutinas (madrugadoras). Un cronotipo tardío se considera un factor de riesgo para varios trastornos mentales, aunque la causa y el efecto todavía no están claros.

Christiane Gelitz

Referencia: «Seasonal variations in sleep duration and sleep complaints: A Swedish cohort study in middle-aged and older individuals. Olga Tivolta et al., publicado en línea en Journal of Sleep Research, agosto de 2021.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.