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Actualidad científica

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    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

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    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

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    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

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  • 10/06/2018

Planetología

Los astronautas calentaron la Luna

Unas cintas magnéticas perdidas han resuelto un problema que llevaba más de cuarenta años sin respuesta.

Journal of Geophysical Research Letters

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Jim Irwin, con el vehículo lunar y, al fondo, el monte Hadley de la Luna, durante la misión del Apolo XV, el 31 de julio de 1971 [NASA/David Scott].

Unos datos, procedentes de los sensores térmicos instalados durante dos de las misiones lunares tripuladas Apolo, estaban sin esclarecer desde hacía muchos años. En 1971 y 1972, los astronautas las colocaron bajo la superficie para obtener un perfil de la temperatura. Sin embargo, los datos mostrarían luego algo curioso: el suelo bajo la superficie lunar se calentó en la década de 1970 en unos dos grados centígrados. No se había sabido explicarlo. Solo ahora se ha podido determinar que el calentamiento fue causado por los astronautas mismos. O, al menos, esa es la conclusión que Seiichi Nagihara, de la Universidad Tecnológica de Texas, y sus colaboradores,  han extraído de unas cintas magnéticas que estaban perdidas.

Solo en 2010 reaparecieron las tomas de las transmisiones de radio originales: el grupo de Nagihara encontró 440 cintas magnéticas en total, llenas de datos de la temperatura desconocidos hasta ese momento. En el análisis original de los datos había una laguna. Las sondas de temperatura funcionaron de 1971 a 1977, pero los expertos solo analizaron las mediciones tomadas entre 1971 y 1974. Las demás cintas magnéticas no se archivaron y se las dio por perdidas. Como  el grupo explica en Journal of Geophysical Research Letters, tardaron años en analizar aquellos viejos datos analógicos, pero gracias a los datos recobrados se resolvió finalmente el misterio del calentamiento.

Las mediciones por fin analizadas muestran, dice el equipo, que el calor fue propagándose, con el paso del tiempo, de arriba abajo; las diferencias de temperatura entre el exterior y el interior, además, fueron siendo menores. Por lo tanto, el calentamiento procedía de arriba. Los datos tomados por satélites de los lugares donde se efectuaron las mediciones  muestran lo que pasó. Las huellas que los astronautas dejaron al instalar las ondas son más oscuras que el suelo circundante. Y así, este absorbió alrededor de los sensores más calor que el entorno, entre grado y medio y tres grados y medio más, según han calculado estos investigadores con modelos de la transmisión del calor en el material del suelo lunar.

Lars Fischer / spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Examination of the Long‐Term Subsurface Warming Observed at the Apollo 15 and 17 Sites Utilizing the Newly Restored Heat Flow Experiment Data From 1975 to 1977», de S. Nagihara et al, en Journal of Geophysical Research Letters, 25 de abril de 2018.

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