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Actualidad científica

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    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

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    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

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    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

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  • 22/02/2018

CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA

Los compuestos volátiles derivados de productos domésticos contaminan tanto como los vehículos

Sus emisiones han aumentado y contribuyen significativamente a la contaminación del aire en las zonas urbanas.

Science

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Los COV contribuyen a la formación de ozono y de las partículas finas del aire que constituyen el smog. Históricamente, los vehículos han sido los principales responsables de su presencia, junto con otros contaminantes como los óxidos de nitrógeno. Pero ahora, niveles significativos de esos compuestos también proceden de productos domésticos y comerciales de uso común, según un artículo publicado en Science. [iStock/ Ramon Carretero]

Ahora, en las ciudades americanas y europeas, las sustancias químicas volátiles procedentes de productos de limpieza y cuidado personal, perfumes, pinturas y pesticidas contribuyen a ciertos tipos de contaminación del aire tanto como los automóviles y los camiones; un hallazgo que sorprendió incluso a los propios autores del estudio.

Los compuestos orgánicos volátiles (COV) contribuyen a la formación de ozono y de las partículas finas del aire que constituyen el esmog (la suciedad de la atmósfera urbana), que está relacionado con problemas de salud, desde el asma hasta enfermedades cardíacas. Históricamente, los automóviles y los camiones han sido los principales responsables de la presencia de estos compuestos, junto con otros contaminantes como los óxidos de nitrógeno. Pero ahora, niveles significativos de compuestos orgánicos volátiles también proceden de los productos domésticos y comerciales de uso común, según un artículo publicado el 15 de febrero en Science.

«Las consecuencias de los productos que uso por la mañana para prepararme para el trabajo son comparables a las emisiones que salen del tubo de escape de mi automóvil», explica Brian McDonald, investigador de la Administración Nacional de la Atmósfera y los Océanos (NOAA), quien dirigió el trabajo. «Creo que eso es lo que sorprende a mucha gente.»

Durante los últimos cincuenta años, las normativas dirigidas a producir vehículos más limpios han reducido de forma importante sus emisiones. Sin embargo, en ciudades notoriamente tóxicas, como Los Ángeles, todavía luchan por cumplir con los estándares de calidad del aire. En 2010, en un extenso esfuerzo de muestreo del aire de la ciudad por parte de la NOAA, se encontraron niveles sorprendentemente altos de ciertos compuestos orgánicos volátiles, los cuales no podían vincularse a los vehículos. Entonces, McDonald y su equipo se propusieron rastrear otras posibles fuentes de contaminación.

Husmeando la fuente

Los investigadores usaron datos oficiales, resultados experimentales y muestras de aire en espacios interiores y exteriores para probar su hipótesis: que los productos químicos contribuyen al esmog. «Tuvimos que recopilar una cantidad abrumadora de pruebas para poder concluir que estas fuentes son importantes», añade McDonald.

Asimismo, el equipo utilizó datos recopilados por la Junta de Recursos del Aire de California sobre la composición química de artículos de uso diario, como productos de limpieza para el hogar, líquidos para los lavados en seco, quitaesmaltes y tintas de impresión. Luego analizaron sus muestras de aire para una amplia gama de compuestos que probablemente se originaron a partir de estos productos. Los investigadores también calcularon la proporción de compuestos orgánicos volátiles de productos, como jabones y productos de limpieza, que terminan en el aire en vez de ser arrastrados por el desagüe.

Según Jessica Gilman, investigadora de la NOAA y coautora del estudio, estos productos químicos difieren de las emisiones de los vehículos de una manera importante. «Están diseñados para evaporarse. Una vez en el aire, los compuestos pueden escapar al exterior, donde una serie de reacciones los transforma en ozono y partículas finas», explica.

El estudio centra la atención en un objetivo emergente para los responsables de diseñar las normativas de contaminación del aire, explica Frank Gilliland, investigador de la Universidad del Sur de California y autor principal de un estudio epidemiológico a largo plazo sobre el impacto de la contaminación atmosférica en la salud infantil. Pero, según el científico, los combustibles fósiles siguen siendo una fuente importante de contaminación. «Todavía se producen efectos sobre la salud, incluso con los camiones diésel modernos. Nos queda mucho por hacer para mejorar las estrategias tradicionales de control de la combustión de combustibles fósiles», concluye Gilliland.

Cally Carswell/Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con el permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Volatile chemical products emerging as largest petrochemical source of urban organic emissions», por B.C. McDonald et al. publicado en línea el 16 de febrero de 2018 en Science, Vol. 359, 760-764.

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