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  • 11/02/2018

Paleontología

¿Maquinaria moderna o herramientas de hominino? Grandes dudas sobre un descubrimiento asombroso

Crece el escepticismo acerca del estudio según el cual los homininos llegaron a América cien mil años antes de lo que la mayor parte de los científicos cree.

Nature

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La controversia acerca de cuándo llegaron los seres humanos a América se centra en las señales y fracturas presentes en unos fósiles de mastodonte, pariente extinguido del elefante [Kate Johnson, SDNHM].

Los arqueólogos han tomado como blanco un controvertido estudio que pretende reescribir la teorías relativas a la llegada de los seres humanos al continente americano, uno de los principales problemas de la paleoantropología.

Cuando unos investigadores dieron a conocer el año pasado su asombrosa tesis de que los primeros humanos que se establecieron en América lo hicieron cien mil años antes de lo que se pensaba, pidieron a quienes lo dudasen que mantuvieran la mente abierta y tomasen en cuenta los indicios que respaldaban esa afirmación. Pero su estudio, según el cual unos huesos de mastodonte encontrados en California fueron rotos por un grupo de humanos primitivos aún por identificar hace 130.000 años, se topó de inmediato con las críticas de los arqueólogos. La mayoría de los investigadores cree que los seres humanos se asentaron en América hace unos 15.000 años.

Han pasado bastantes meses desde la publicación del artículo, y los escépticos siguen sin estar convencidos. Nature ha publicado la crítica que le hacen unos arqueólogos, que alegan que la maquinaria de construcción actual explica mejor los daños de esos huesos de mastodonte que lo que unos antiguos homininos hubieran podido hacer manualmente. Presentan un análisis de unos huesos de mamut de Texas que, dicen, han sufrido daños parecidos, pero causados por el desgaste natural y la maquinaria pesada.

«Pone en entredicho el fundamento de su artículo», dice Joseph Ferraro, del Instituto de Arqueología de la Universidad Baylor, en Waco, Texas. Recuerda que su equipo empezó a criticar la nueva idea a poco de que Nature publicase el trabajo original en abril de 2017.

Señales reveladoras

En el estudio original, un equipo codirigido por Tom Deméré, paleontólogo del Museo de Historia Natural de San Diego, examinó los huesos de un mastodonte (Mammut americanum), pariente extinguido de los elefantes, que fueron encontrados en la década de 1990 durante las obras de una carretera, en las afueras de San Diego. Deméré y el arqueólogo Steven Holen, del Centro de Investigaciones del Paleolítico Americano, en Hot Springs, Dakota del Sur, defendieron que los restos mostraban unas fracturas como las vistas en huesos golpeados por las herramientas de piedra de humanos primitivos. No se hallaron herramientas de piedra inequívocas o restos humanos en el sitio.

El equipo de Deméré estableció también que los huesos de mastodonte tenían una antigüedad de unos 130.000 años, y propusieron que una especie desconocida de hominino había llegado hasta California para esa época. El consenso científico actual acerca de la ocupación humana del continente americano mantiene que unos seres humanos procedentes de Asia cruzaron el puente de tierra de Bering hacia Alaska hará unos 20.000 años; esta teoría se basa en las investigaciones arqueológicas y en estudios de ADN antiguo.

Para replicar la atribución humana de los daños de esos huesos de mastodonte, el equipo de Ferraro examinó un yacimiento de Waco que contenía los restos de al menos 26 mamuts que murieron hará unos 60.000 años. Los arqueólogos habían buscado previamente indicios humanos en el sitio y no encontraron ninguno. Según Ferraro, algunos de los huesos de mamut estaban golpeados y rotos de la misma forma que los huesos del yacimiento de San Diego.

Ferraro cree que unos trabajos de construcción (algunos de los huesos de Waco se hallaron durante unas obras) y el desgaste natural explican las semejanzas. Un tipo de fractura del hueso encontrada en los dos yacimientos, una estructura en espiral, se había visto ya en huesos del período Triásico. «Los dinosaurios podían romperse una pata. Pasaba. Hay procesos naturales que pueden explicar razonablemente las fracturas en espiral», dice Ferraro.

De qué son los daños

En una respuesta publicada junto con la crítica, Deméré y sus colaboradores se mantienen en su postura inicial, y dicen que la semejanza entre los huesos de los yacimientos es meramente superficial y que comparar los yacimientos no es apropiado. «Estamos muy, muy acostumbrados a los daños que causa la maquinaria pesada», añade Deméré. Les pide a quienes duden que, antes de enjuiciar, vayan a San Diego a mirar en persona el material.

David Meltzer, arqueólogo de la Universidad Metodista del Sur, en Dallas, Texas, coautor de una crítica al estudio de 2017 anterior, se alegra de ver que otros grupos cuestionan la fuerza de los indicios. Meltzer dice que está abierto a la idea de que los seres humanos llegaron al continente americano hace más de cien mil años, pero no basándose en datos tan equívocos.

«Dado todo lo que sabemos, no tiene sentido», dice. «No vas a conseguir que la opinión de la gente gire 180 grados a menos que ofrezcas pruebas a las que no se les pueda objetar absolutamente nada, y este no es el caso».

Ewen Callaway / Nature News

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Nature Research Group.

Referencia: «Contesting early archaeology in America», de Joseph V. Ferraro et al, en Nature 554, E1-E2, 8 de febrero de 2018, y «Holen et al. reply», de Steven R. Holen et al., en Nature 554, E3, 8 de febrero de 2018.

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