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Actualidad científica

  • 22/06/2018 - DESARROLLO EMBRIONARIO

    Logran modificar la forma de los tejidos embrionarios mediante optogenética

    Con ello se está más cerca de la creación de tejidos biológicos con formas personalizadas, lo que tiene importantes repercusiones en medicina regenerativa.

  • 21/06/2018 - Toxicología

    Abuelos expuestos, nietos afectados

    En ratones, los efectos negativos del bisfenol A, compuesto tóxico presente en botellas de plástico, dentífricos o resinas, se observan más allá de la segunda generación. En concreto, la sustancia podría afectar la vocalización de los descendientes.

  • 20/06/2018 - Genética

    Una levadura desafía al código genético

    Entre las reglas verdaderamente inviolables de la vida está la inmutabilidad del código genético. Bacterias, plantas, personas: los seres vivos construyen sus proteínas siguiendo unas mismas instrucciones, codificadas mediante secuencias de unos mismos grupos de tres letras. Pero siempre hay quien que va por libre.

  • 20/06/2018 - Alimentación

    Alimentos de doble filo

    Los aperitivos ricos en grasas e hidratos de carbono activan de manera intensa las áreas cerebrales de recompensa, lo que los convierte en muy gratificantes.

  • 19/06/2018 - Astrofísica

    Cuando una estrella se cruza con un agujero negro

    Se ha observado por primera vez de forma casi directa la fragmentación de un objeto por un agujero negro y la creación de un chorro de partículas ultraveloces.

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  • 29/01/2018

Astrobiología

Nueva propuesta para buscar vida en otros planetas

Un estudio concluye que, aun en ausencia de oxígeno, la detección de metano y dióxido de carbono en un planeta situado en la zona habitable constituiría un indicio robusto de la existencia de vida.

Science Advances

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Recreación artística de la superficie de uno de los planetas potencialmente habitables del sistema TRAPPIST-1, situado a unos 40 años luz de la Tierra. [ESO/M. Kornmesser]

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Nuestro planeta parece reunir un conjunto de características privilegiadas para la vida. Sin embargo, la Tierra no es más que un mundo en órbita alrededor de una de los cientos de miles de millones de estrellas que pueblan la Vía Láctea, una galaxia entre tantas. ¿Significa eso que la vida abunda en el universo? Si es así, ¿por qué aún no hemos visto señales de civilizaciones extraterrestres? La misma pregunta va mucho más allá: las leyes fundamentales de la naturaleza parecen estar finamente ajustadas para permitir la existencia de galaxias, planetas y vida. ¿Vivimos en un universo extraordinariamente improbable, o podría ser que nuestro cosmos no fuese más que uno entre muchos? Este monográfico digital (en PDF) te permitirá profundizar en la ciencia que hay detrás de una de las preguntas más antiguas y fascinantes de la humanidad: ¿estamos solos?

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En los últimos años los científicos han descubierto miles de exoplanetas. De ellos, se calcula que entre una y cinco decenas son potencialmente habitables; es decir, corresponden a planetas posiblemente rocosos y con una temperatura superficial compatible con la existencia de agua líquida. Pero, a falta de señales muy claras de vida inteligente, ¿será posible saber algún día si uno de esos mundos alberga vida?

En los próximos años, las nuevas generaciones de telescopios intentarán afrontar esta pregunta mediante el análisis espectroscópico de las atmósferas de dichos exoplanetas. Esta técnica permite inferir la composición química de una atmósfera lejana con el objetivo de identificar en ella «biosignaturas»; es decir, compuestos químicos cuya abundancia resulte difícil de explicar sin actividad biológica. En particular, hace tiempo que se cree que la detección de oxígeno molecular (O2) constituiría un firme indicio de la existencia de vida, ya que su presencia en grandes cantidades apuntaría de manera casi unívoca a procesos fotosintéticos. Sin embargo, en el caso de la Tierra, el oxígeno solo ha estado presente en la atmósfera en grandes cantidades (10-20 por ciento) durante los últimos 500 o 600 millones de años. ¿Qué ocurría en nuestro planeta con anterioridad? ¿Había biosignaturas simples independientes del oxígeno?

En un trabajo reciente, Joshua Krissansen-Totton, de la Universidad de Washington, y otros investigadores han analizado la historia de la vida en la Tierra para abordar a esta pregunta y han encontrado una respuesta afirmativa. Según sus resultados, una nueva biosignatura para planetas en la zona habitable consistiría en observar una abundancia simultánea de metano (CH4) y dióxido de carbono (CO2), sobre todo si dicha combinación se viese acompañada por una ausencia de monóxido de carbono (CO). El estudio se publica en Science Advances.

Para llegar a semejante conclusión, Krissansen-Totton y sus colaboradores han analizado las condiciones que debieron darse en la Tierra durante el eón Arcaico (hace entre 4000 y 2500 millones de años, con vida procariota y fotosíntesis anoxigénica), el Proterozoico (hace entre 2500 y 540 millones de años, con eucariotas, fotosíntesis oxigénica, pero niveles de O2 aún bajos) y el Fanerozoico (desde la explosión del Cámbrico y la aparición de la vida multicelular compleja, hace unos 540 millones de años, hasta nuestros días). Tras confrontar datos y modelos, los autores concluyen que, ya en el Arcaico y el Proterozoico, el desequilibrio químico causado por las primeras formas de vida pudo haber dado lugar a biosignaturas detectables desde el espacio.

Los autores llaman la atención sobre la presencia de CO2 y CH4, moléculas que representan dos estados de oxidación muy distintos del carbono, por lo que, en un planeta con agua, su existencia simultánea revelaría un desequilibrio difícil de mantener en ausencia de organismos que generasen metano. Además, dicha combinación sería especialmente indicadora de la existencia de vida si se diese acompañada de ausencia de CO, una molécula que representa un estado de oxidación intermedio y que sería ingerida con rapidez por la vida microbiana.

Los investigadores defienden que identificar una biosignatura como la propuesta en el nuevo trabajo constituye un objetivo factible a corto plazo. En los próximos años, se espera que instrumentos como el Telescopio Muy Grande (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile, o el telescopio espacial James Webb, que la NASA tiene previsto lanzar en 2019, sean capaces de llevar a cabo los primeros estudios sistemáticos de este tipo en algunos exoplanetas cercanos.

Fuente: Universidad de Washington

Referencia: «Disequilibrium biosignatures over Earth history and implications for detecting exoplanet life»; Joshua Krissansen-Totton, Stephanie Olson y David C. Catling en Science Advances, vol. 4, n.o 1, eaao5747, 24 de enero de 2018.

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