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15 de Marzo de 2013
ALIMENTACIÓN

Nuevas enfermedades asociadas a la sal

Un estudio sugiere que el exceso de sal también puede ser responsable del desarrollo de algunas enfermedades autoinmunitarias.

Imagen al microscopio de unos cristales de cloruro sódico o sal común. [Wikimedia]

La sal es el condimento más antiguo y el único mineral comestible para el hombre. En la industria alimentaria es ampliamente utilizada como conservante natural en sustitución de algunos aditivos sintéticos, pero es conocido que puede representar un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Y, al parecer, a partir de ahora hay un motivo adicional para no exceder en su consumo.

Pruebas de laboratorio realizadas con roedores y utilizando cultivos celulares han puesto de manifiesto que la sal común (cloruro sódico) también podría aumentar el riesgo de padecer determinadas patologías autoinmunitarias.

Según publican en la revista Nature Markus Kleinwietfeld, de la Escuela de Medicina de Yale, y sus colaboradores, este mineral haría que los linfocitos T coadyuvantes (TH, del inglés T helper cells), un subgrupo de los linfocitos fundamentales para la defensa del sistema inmunitario, se «transformen» en células dañinas. Esto ocurre cuando las TH producen la proteína interleucina 17, un tipo de citosina, que las convierte en TH17. Por motivos todavía desconocidos, estas células pueden resultar tanto beneficiosas como perjudiciales para el organismo humano, ya que están implicadas en el desarrollo de patologías como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Crohn o la diabetes, entre otras.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos abordaron el estudio desde diferentes puntos de vista. Basándose en el hecho de que la sal representa uno de los ingredientes fundamentales de la llamada comida rápida (fast food), Kleinwietfeld y sus colaboradores comprobaron que las personas que consumen asiduamente estos alimentos presentan una mayor concentración de células TH17. Por otro lado, tras añadir cloruro sódico a cultivos de laboratorio con linfocitos TH hasta alcanzar los niveles típicos de los tejidos animales que siguen una dieta rica en sal, pudieron constatar que la presencia del mineral multiplicó por diez la concentración inicial de células TH. Además, estas empezaron a crear los linfocitos responsables de algunas trastornos, lo que indica que se habían convertido en células dañinas.

En una segunda fase, los investigadores también llevaron a cabo un experimento pensado en examinar el comportamiento fisiológico de distintos roedores sometidos a dietas diferentes. Algunos de ellos fueron alimentados con comida cuyo contenido en sal era el típico de una dieta occidental; los otros con una dieta baja en sal. Los análisis mostraron que el primer grupo desarrolló de forma más rápida y más grave que el segundo una enfermedad neurológica similar a la esclerosis múltiple provocada por células TH17 dañinas, la encefalomielitis autoinmunitaria experimental.

Pese a la falta de estudios que permitan comprobar si en humanos se obtendrían los mismos resultados del laboratorio, la investigación ha dado un paso importante desde el punto de vista clínico.

Más información en Nature.

—IyC

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