7 de Octubre de 2021
Aprendizaje

Pausas de 10 segundos: la clave del aprendizaje

Durante los breves descansos, el cerebro repite de manera rápida la actividad aprendida, con lo que contribuye a su consolidación.

Hacer breves pausas entre práctica y práctica ayuda a consolidar los nuevos conocimentos, [iStock/ Fizkes]

Si quiere aprender una escala musical en un instrumento, una rutina de gimnasia o una frase en un idioma extranjero, he aquí un descubrimiento neurocientífico que le ayudará: en vez de repetir el ejercicio hasta la extenuación durante horas y horas, haga pausas de 10 segundos entre práctica y práctica. De hecho, la receta concreta es trabajar la secuencia, la escala o la frase durante un breve período de tiempo (10 segundos) y luego realizar una pausa de también 10 segundos de duración. De esta manera, su cerebro encontrará un equilibrio ideal entre el anclaje de la habilidad mientras la practica y la consolidación de la misma durante la breve fase de descanso. El hallazgo se publica en Cells Reports.

Todos los días aprendemos algo. Circular en motocicleta, cocinar un pastel, jugar al tenis, recitar un poema o entonar la letra de una canción, entre otras muchas cosas. Desde hace tiempo se sabe que un buen sueño o descanso después del aprendizaje facilita este proceso de anclaje, sobre todo porque el cerebro vuelve a representar, sin percatarnos de ello, la secuencia de activación de las neuronas que han participado en la actividad en cuestión, lo que ayuda a consolidar esta secuencia en la memoria. Pero se desconocía otro fenómeno: solo se requieren unos segundos de pausa, justo en medio de la adquisición de una nueva habilidad, para obtener los mismos efectos.

Ethan Buch, de los Institutos de Salud estadounidenses (NIH), y otros investigadores solicitaron a 33 voluntarios que aprendieran un código de cinco dígitos mientras registraban su actividad cerebral mediante magnetoencefalografía. Cada participante vio aparecer el código de cinco dígitos en una pantalla; a continuación, debía teclearlo el mayor número de veces posible durante 10 segundos y después realizar una pausa de otros 10 segundos. Repitieron esta operación en dos etapas 35 veces. 

La velocidad a la que los sujetos tecleaban los números correctamente aumentó durante los primeros intentos y se estabilizó en torno a la undécima práctica. Sin embargo, esta ganancia se produjo después de las breves pausas de 10 segundos, no durante las fases de práctica propiamente dichas. Además, los autores descubrieron que durante los períodos de descanso de 10 segundos en los que los participantes estaban despiertos, el cerebro repetía la actividad cerebral correspondiente al código de cinco dígitos, pero esta vez a un ritmo acelerado (de media, 20 veces más rápido) y sin mover los dedos. Esta versión comprimida de la práctica se repitía unas 25 veces en 10 segundos. Además, cuanto más se repetía la secuencia durante las pausas, mejor la memorizaban los voluntarios y más rápido la llevaban a cabo durante las siguientes fases de práctica.

Áreas cerebrales implicadas

Resta saber qué parte del cerebro «reproduce» la secuencia neuronal de la habilidad recién aprendida. Los investigadores han constatado que existen tres áreas cerebrales implicadas: en primer lugar, la corteza desensoriomotora, región que se relaciona con el aprendizaje y que controla los movimientos de la persona que escribe el código en el teclado. Las otras dos áreas son el hipocampo y corteza entorrinal, ambas relacionadas con la memoria. Estas tres regiones cerebrales se comunican entre sí a gran velocidad durante la práctica, así como durante los descansos.

Los autores prevén modular la actividad de estas regiones cerebrales durante las fases de descanso con el fin de aumentar la eficacia de la consolidación. Otra posible aplicación sería en el campo de la rehabilitación, en particular, para recuperar las habilidades motoras después de un accidente cerebrovascular, cuando se pierde, por ejemplo, la capacidad de movimiento o de lenguaje.

Referencia: Consolidation of human skill linked to waking hippocampo-neocortical replay. Ethan Buch et al. en Cells Reports, vol. 35, n.o 10, 2021.

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