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27 de Abril de 2016
Sueño

Por qué dormimos peor fuera de casa

El hemisferio cerebral izquierdo permanece alerta cuando pasamos la primera noche en un entorno desconocido.

El estado de alerta que presenta nuestro hemisferio cerebral izquierdo mientras dormimos podría deberse al mismo motivo por el que los delfines y los pájaros muestran un sueño unihemisférico: mantenerse alerta en los entornos desconocidos. [iStock/ Minverva Studio]

Tras una jornada de viaje, llegamos cansados a destino y solo pensamos en tumbarnos y descansar sobre la cama mullida del hotel. Sin embargo, con frecuencia resulta difícil experimentar un sueño reparador la primera noche que se duerme en una cama que no es la habitual. Según han comprobado investigadores de la Universidad Brown, nuestro cerebro es el responsable de que no caigamos rendidos en los brazos de Morfeo: el hemisferio izquierdo no descansa en un entorno desconocido, pues permanece alerta.

El equipo liderado por Yuka Sasaki analizó el sueño de 35 voluntarios en el laboratorio mediante diversas técnicas de neuroimagen. Los investigadores compararon los resultados de la primera noche con la de sueños posteriores; observaron que el cerebro de los probandos reaccionaba de manera distinta al principio del experimento en comparación con las noches siguientes. En la primera noche, el hemisferio izquierdo aparecía activo y más sensible que el derecho a los sonidos durante la fase de sueño profundo, período del descanso que, por lo general, resulta reparador.

Mayor conexión neuronal

Aunque los autores del reciente estudio todavía desconocen por qué solo el hemisferio izquierdo presenta dichas características durante el sueño, sugieren que podría deberse a que ese hemisferio presenta una mayor conexión neuronal. De hecho, la diferencia de activación entre ambos hemisferios se aprecia también en la llamada red neuronal por defecto, es decir, cuando soñamos despiertos o divagamos.  

Con todo, cabe tener en cuenta que Sasaki y sus colaboradores se centraron en la primera fase de sueño profundo, sin investigar las demás, por lo que desconocen si a lo largo de la noche los hemisferios del cerebro intercambian los papeles.

Estrategia para protegerse

Se sabe que los delfines y los pájaros presentan el llamado «sueño unihemisférico», en el que solo descansa una parte del cerebro mientras la otra permanece activa. Ese estado de alerta les permite protegerse ante posibles ataques nocturnos de depredadores. Desde la perspectiva de la evolución, este fenómeno en los humanos podría asemejarse al de los animales. Al fin y al cabo, cuando dormimos no sabemos qué nos puede suceder en un entorno desconocido. No obstante, el estado de alerta va en detrimento del descanso: el cerebro no desconecta por completo, de manera que no consigue regenerarse del todo. Dicho de otro modo, por la mañana todavía nos sentimos cansados.

Para resolver los inconvenientes que supone el «efecto de la primera noche», Sasaki recomienda un par de sencillos trucos. Una de las soluciones estriba en elegir hoteles parecidos cada vez que viajamos, opción que favorecerá la sensación de familiaridad con el entorno. Otra medida consiste en llevarse la almohada de casa: su olor y la consistencia nos proporcionará una sensación hogareña, y con ello, beneficiará nuestro sueño.

Más información en Current Biology

Fuente: Spektrum.de / Daniel Lingenhöhl 

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