29 de Octubre de 2022
Glaciología

¿Por qué se fragmentó el megaiceberg A68?

Un estudio explica cómo influyeron las corrientes oceánicas en la desintegración de la descomunal masa de hielo que se había desprendido unos años antes de la plataforma Larsen C.

Fragmentos del megaiceberg A68, la gran masa de hielo que se desprendió de la plataforma Larsen C en 2017 y permaneció a la deriva hasta 2021. Al aproximarse a las costas de la isla San Pedro (Georgia del Sur), el enorme bloque se fragmentó como consecuencia del roce con el fondo marino y la confluencia de dos corrientes oceánicas. [Observatorio de la Tierra de la NASA]

En junio de 2017, un bloque de hielo de casi 6000 kilómetros cuadrados, bautizado con el nombre de A68, se desprendió de la plataforma Larsen C de la Antártida y pasó a flotar a la deriva por el Atlántico Sur. Cuatro años después, el enorme fragmento, uno de los mayores icebergs jamás observados en la Tierra, se desintegró en las proximidades de la isla San Pedro (también conocida como Georgia del Sur), considerada una especie de «cementerio de icebergs». Alex Huth, de la Universidad Princeton, y su equipo explican en Science Advances los mecanismos que contribuyeron a la rotura del coloso de hielo.

Durante tres años, A68 apenas perdió masa. Las corrientes oceánicas arrastraron el compacto iceberg desde la península Antártica hacia el este, en dirección a Georgia del Sur. Sin embargo, al adentrarse en aguas menos profundas, el roce con el fondo marino abrió fracturas en el hielo y comenzaron a desprenderse los primeros fragmentos. A primera vista, el iceberg parecía intacto, pero las tensiones en el hielo habían generado grietas y fisuras.

El proceso de fractura se intensificó cuando A68 se encontró con una contracorriente más rápida que la corriente que lo arrastraba. Las imágenes de satélite y los modelos basados en ellas que desarrolló el equipo de investigadores muestran lo que ocurrió: las fuerzas de cizalla resultantes del choque ejercieron presión sobre un saliente del iceberg que apuntaba hacia el sur, debilitándolo y haciendo que se desgarrase. Tal y como muestran las imágenes de satélite, la fragmentación se produjo en tan solo cuatro días, entre el 19 y el 22 de diciembre de 2020.

En abril de 2021, A68 pasó a la historia: los fragmentos que quedaban eran tan pequeños que ya no era posible rastrearlos. Los biólogos habían temido que las masas de hielo pudieran convertirse en un problema para los pingüinos y los leones marinos de la región si llegaban a cerrarles el acceso a las zonas de alimentación. Pero, al final, los bloques más grandes de A68 se quedaron flotando alrededor de Georgia del Sur, donde el viento, el oleaje y las temperaturas más elevadas continuaron castigándolos hasta romperlos por completo.

Pese a que Larsen C sigue siendo una de las mayores plataformas de hielo de la Antártida, su superficie ha disminuido en las últimas décadas. Los glaciólogos temen que, a medio plazo, pueda seguir los pasos de Larsen A y B, que se han desintegrado en los últimos años. Entre las causas figura una influencia cada vez mayor de los vientos descendentes cálidos, tal y como describieron los científicos en 2019.

Daniel Lingenhöhl

Referencia: «Ocean currents break up a tabular iceberg». Alex Huth et al. en Science Advances, vol. 8, art. eabq6974, 19 de octubre de 2022.

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.