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  • 29/07/2018

Biología

¿Resurrección decenas de miles años después?

Un equipo ruso dice haber encontrado en capas profundas del permafrost nematodos a los que han revivido. ¿Es cierto que organismos pluricelulares pueden sobrevivir tras una congelación de muchos millares de años?

Doklady Biological Sciences

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La cuenca del río Kolima, en el nordeste de Siberia [Kmusser].

Unos 30.000 o 40.000 años tendrían los nematodos, o gusanos redondos, que un grupo de investigadores dirigido por A. V. Shatilovich, de la Academia Rusa de Ciencias, descubrieron ocultos en el permafrost y a los que revivieron. O al menos eso es lo que cuentan en Doklady Akademii Nauk, publicación de la Academia Rusa de Ciencias. Una traducción al inglés ha aparecido en Doklady Biological Sciences.

Según explica el grupo, los gusanos proceden de diversas perforaciones hechas en el permafrost. Buscaron en el suelo helado quistes de nematodos, que luego colocaban en un medio nutricio cálido. Nematodos de dos especies despertaron unas semanas después, escriben los autores. Quizá fuese posible copiar la técnica de supervivencia de los nematodos para mantener vivos más tiempo los órganos para trasplantes o para otras aplicaciones médicas, conjeturan los autores. Pero primero debe confirmarse el hallazgo, pues no puede excluirse que los testigos  se contaminasen con gusanos mucho más jóvenes.

Ya se sabía lo duros de pelar que son esos gusanos redondos, de menos de un milímetro de largo: construyen quistes en los que pueden sobrevivir varios decenios. Se supone, sin embargo, que las criaturas del permafrost son mucho más viejas. Según indica el grupo, una de las especies procede de los restos congelados hace 32.000 años de una posible madriguera de marmotas, que el equipo encontró en una abruptas laderas a orillas del río Kolima; los otros especímenes tendrían 42.000 años y vienen de una perforación en la ribera del Alaseya.

No está claro todavía que los gusanos sean realmente tan viejos. Cabe dentro de lo posible que las capas del suelo se descongelaran en algún momento  posterior y gusanos capaces de resistir se deslizasen en ellas; tampoco puede descartarse que los quistes llegasen desde fuera hasta el testigo extraído. El grupo ruso, sin embargo, está seguro de sus conclusiones: está convencido de que los testigos han estado congelados ininterrumpidamente durante decenas de miles de años  y de que las muestras no se han contaminado después. Además, que los nematodos sobrevivan tanto tiempo no es completamente disparatado: un musgo profundamente congelado revivió en 2014 pasados más de mil años. Por lo demás, tras este descubrimiento sigue siendo vana la esperanza de despertar a un mamut bien congelado: no hacían quistes. Una pena.

Lars Fischer / spektrum.de

Artículo traducido y adaptado por Investigación y Ciencia con permiso de Spektrum der Wissenschaft.

Referencia: «Viable Nematodes from Late Pleistocene Permafrost of the Kolyma River Lowland», de A. V. Shatilovich et al. en Doklady Biological Sciences, mayo de 2018, volumen 480, número 1, págs. 100–102.

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