25 de Enero de 2012
Metrología

Se pospone la decisión de suprimir los segundos intercalares

Se añaden cada pocos años para acompasar el UTC, basado en el estándar atómico, con la rotación natural de la Tierra.

La última reunión de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), celebrada en Ginebra, debía decidir la semana pasada sobre la conveniencia de eliminar la adición ocasional de segundos intercalares en el Tiempo Universal Coordinado (UTC, la versión moderna del Tiempo Medio de Greenwich). Estos segundos «extra», similares en espíritu al 29 de febrero de los años bisiestos, fueron introducidos en 1972 con el objetivo de acompasar el cómputo internacional de la hora con el período natural de rotación de la Tierra. Sin embargo, ante el desconcierto que supondría abandonar para siempre la noción astronómica de tiempo, el organismo regulador ha decidido no precipitarse en sus conclusiones y se ha dado tres años más, hasta 2015, para pensárselo.

El origen del desfase entre el tiempo que marcan nuestros relojes y el tiempo celeste se debe a que la definición moderna de segundo se basa en el estándar atómico. Sin embargo, una rotación terrestre no dura 24x60x60=86.400 segundos atómicos, sino, por lo general, algunos milisegundos más. Así, cuando el Servicio Internacional para la Rotación Terrestre y los Sistemas de Referencia (IERS) detecta que la diferencia entre el UTC y el cómputo astronómico del día sobrepasa los 0,5 segundos, prescribe la adición de un segundo intercalar en el UTC. El aviso suele emitirse con seis meses de antelación y, por convenio, ese segundo extra se estipula a las 23:59:60 del último día del mes de junio o de diciembre. Desde 1972, se han añadido 24 segundos intercalares al cómputo internacional del tiempo.

No obstante, el período de rotación de la Tierra cambia poco a poco con los siglos, por lo que ese desfase no se acumula con una periodicidad exacta y la introducción de segundos intercalares no puede programarse en los ordenadores y equipos electrónicos con demasiada antelación. El ajuste debe hacerse «a mano» cuando lo anuncia el IERS, lo que provoca inconvenientes en algunos equipos informáticos y puede causar problemas en aquellos que requieran una sincronización ultraprecisa con otros sistemas.

Esta circunstancia había llevado a algunos expertos a proponer la abolición de los segundos intercalares. Otros, sin embargo, habían manifestado sus reservas ante lo que supondría abandonar, por primera vez en la historia, la noción astronómica de tiempo. Vista la falta de consenso, el objetivo de la moratoria de tres años decretada por la ITU es dar tiempo a que astrónomos, metrólogos y otros sectores científicos y sociales contribuyan al debate planteado por los expertos en telecomunicaciones.

Más información en Nature e ITU.

Fuente: ITU

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