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17 de Septiembre de 2019
Climatología

Se vislumbra una nueva ola de calor devastadora en el Pacífico

Hace cinco años, una gigantesca burbuja de agua caliente que se encontraba ante la costa oeste de Norteamérica diezmó la vida marina y causó perjuicios económicos a la industria de la pesca. Los especialistas temen que esté volviendo.

Los patrones de temperatura de las masas de agua caliente en el Pacífico Este en 2014 y 2019 son muy similares (el rojo indica una diferencia de temperatura con la normal más alta) [NOAA].

Unas aguas inusualmente calientes en el Pacífico Este despiertan el recuerdo de una gigantesca catástrofe medioambiental de hace cinco años. En una vasta zona del océano, de California al estrecho de Bering, las temperaturas son hasta tres grados por encima de la normal y asusta cuánto se parece su patrón al de 2014, a lo que luego recibiría el nombre de «The Blob» (la «masa informe» o «la gota viscosa y gorda»). De 2014 a 2016, una burbuja de agua caliente cubrió una gran zona ante la costa oeste de Estados Unidos, hasta el estrecho de Bering, y dañó la cadena alimentaria del Pacífico Este. Las aguas cálidas, pobres en sustancias nutritivas, mermaron la alimentación de peces, pájaros, ballenas y leones marinos, las altas temperaturas causaron el primer blanqueamiento del coral observado hasta entonces en Hawai y fomentaron la proliferación de algas tóxicas. Al mismo tiempo, empujaron a las especies tropicales, como el pez luna, mucho más al norte. Hasta el día de hoy, el ecosistema y la economía no se han recuperado del todo de aquel trastorno.

Los especialistas se temen ahora que la catástrofe se repita. La ola de calor actual se desarrolló en junio, cuando una fase de agua algo más caliente fue lentamente avanzando hacia un nuevo récord de temperatura. Por ola de calor puede entenderse, por ejemplo, un episodio en el que las temperaturas máximas superan durante al menos cinco días consecutivos más del noventa por ciento de las mediciones precedentes. Unos vientos más débiles sobre el Pacífico son la causa directa del aumento de la temperatura, pero por ahora se desconoce por qué el fenómeno está durando tanto; en realidad, tampoco está claro cuál fue el mecanismo del primer blob. No obstante, se sabe que desde hace unos veinte años las olas de calor marinas son en general cada vez más largas e intensas, lo cual tiene seguramente que ver con el cambio climático causado por los seres humanos.

Por ello, los especialistas ya esperaban que «The Blob» no fuese un acontecimiento único. En 2018, un grupo de trabajo, basándose en modelos del clima, advirtió de que las olas de calor marinas podrían ser 41 veces más frecuentes hacia finales del siglo, y eso tratándose de olas de calor según la vara de medir de un mundo que sería, aun sin ellas, más cálido que el actual. Ya en 2050, las temperaturas de los actuales blobs podrían ser la norma en el norte del Pacífico Este. El océano será entonces muy distinto al actual, no solo para la vida marina, sino para las personas en las costas. La pesca del bacalao se redujo tras «The Blob» en más de un 80 por ciento, las ballenas jorobadas de Alaska tienen todavía hoy bastante menos descendencia y muchas especies de aves han perdido colonias de anidamiento enteras. A principios de 2019 había claros signos de que el ecosistema del Pacífico Este empezaba a recuperarse de la última ola de calor. Cuánto tardarían en hacerlo tras un posible segundo blob no está claro en estos momentos.

Lars Fischer

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