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27 de Agosto de 2020
Ictus

Transfusiones de sangre para proteger el cerebro tras un ictus

Recibir sangre de donantes sanos reduce la inflamación, así como el volumen de la lesión. Al menos en ratones.

El hallazgo abre nuevas vías para el tratamiento de los accidentes cardiovasculares, la primera causa de incapacidad en el mundo. [iStock/peterschreiber]

En un infarto cerebral, dos millones de neuronas mueren cada minuto. Por consiguiente, restablecer el riego sanguíneo en el menor tiempo posible minimiza el riesgo de padecer secuelas neurológicas permanentes. Con este fin, los fármacos trombolíticos resultan eficaces para disolver el coágulo; mas solo si la administración ocurre dentro de las primeras horas posteriores al ictus isquémico. Ahora, científicos de la Universidad del Oeste de Virginia proponen la transfusión de sangre completa procedente de donantes sanos como alternativa.

El estudio, liderado por James W. Simpkins y publicado en la revista Nature Communications, evalúa el potencial terapéutico de la transfusión sanguínea en un modelo animal.

En ratones, la oclusión de la arteria media cerebral resulta en la acumulación de células inmunitarias en la zona dañada, así como en un aumento de los niveles de citocinas proinflamatorias. Asimismo, el volumen de la lesión incrementa a medida que trascurren las horas. Ello sugiere que la inflamación y el sistema inmunitario desempeñan un papel clave en la progresión del accidente cardiovascular.

Para corroborar esta hipótesis, los roedores recibieron sangre de animales no lesionados, siete horas después de sufrir el infarto cerebral. Como resultado, el número de neutrófilos disminuyó, mas no así el de los monocitos y linfocitos, mientras que la concentración de citocinas proinflamatorias también menguó. De forma interesante, estos cambios coincidieron con una notable reducción del área lesionada, así como la casi total ausencia de neuronas dañadas en el tejido analizado.

Durante las primeras etapas del ictus, los neutrófilos invaden el sistema nervioso central. Para ello, expresan la metaloproteinasa de matriz 9 (MMP9, por sus siglas en inglés), una enzima que degrada la barrera hematoencefálica, hecho que permite la entrada de los inmunocitos. Los científicos confirmaron la implicación de MMP9 tras observar que la administración de la proteína empeoraba el daño neurológico en los ratones. Dado que la transfusión sanguínea reduce los niveles de MMP9, los autores señalan este mecanismo como una posible explicación de los efectos neuroprotectores de la terapia.

En los últimos años, los tratamientos basados en preparados sanguíneos, ya sea sangre entera o plasma, centran la atención de la comunidad científica para combatir el envejecimiento o las enfermedades neurodegenerativas. Por consiguiente, Simpkins y sus colaboradores planean proseguir con su trabajo a fin de estudiar la influencia del sexo y edad del donante en el efecto terapéutico de las transfusiones.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «Blood substitution therapy rescues the brain of mice from ischemic damage», de X. Ren et al., en Nature Communications; 11:4078, publicado el 25 de agosto de 2020.

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