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Actualidad científica

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  • 25/08/2010

Medicina

Trasplante de flora intestinal

El trasplante de flora intestinal y la bacterioterapia podrían ser de gran ayuda en futuros tratamientos de enfermedades metabólicas y trastornos digestivos.
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La interacción y la simbiosis entre humanos y su comunidad bacteriana (flora intestinal) es muy amplia y tiene especial importancia en varios aspectos de su fisiología, como la respuesta inmunitaria, el metabolismo de las grasas, la producción de nuevos vasos sanguíneos, etcétera. Gracias a esta íntima asociación entre los humanos y su flora intestinal, cada individuo humano representaría un ‘superorganismo’ resultante de la suma de sus genes humanos y los genes del microbioma. Debido al elevado número de microorganismos -hasta 2 Kg de bacterias, peso comparable al de cualquier órgano- esta población de microorganismos, puede ser considerada un órgano más, con su propia función.

 

La funcionalidad de los genes de las bacterias que se encuentran en nuestro intestino son claves en determinadas patologías en las que las bacterias influyen decisivamente por su acción sobre la nutrición (obesidad) y sobre el sistema inmunológico (enfermedad inflamatoria intestinal).

 

Investigadores del Institut de Recerca de la Vall d’Hebron han demostrado la posibilidad de modificar la composición de la flora intestinal e introducir nuevas especies de flora intestinal procedentes de un donante.

 

Poder restablecer la flora perdida o incorporar la flora necesaria para mantener el fino equilibrio entre la mucosa intestinal y el exterior podría ser la clave para diseñar nuevos tratamientos contra la enfermedad inflamatoria intestinal.

 

Al contrario de lo que se creía, la introducción de nuevas especies no exige la eliminación previa de bacterias existentes mediante antibióticos, lo que supone una ventaja, puesto que la administración de antibióticos produce grandes efectos a largo plazo sobre el resto de la flora que no se revierten con facilidad.

 

Lo más sorprendente de la investigación es que los cambios que se generan en la flora intestinal del receptor gracias al trasplante se mantienen hasta tres meses después del mismo.


 

Fuente: VHIR, SINC

 

Más información: Genome Research