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8 de Octubre de 2019
Microbiología

Un género de hongos acelera la progresión del cáncer de páncreas

Realizado en ratones, el trabajo investiga el casi desconocido papel de la micobiota en el desarrollo de los procesos tumorales.

Al parecer, la alteración y migración del intestino al páncreas de las poblaciones de microorganismos fúngicos también se observa en pacientes humanos. En la imagen, micrografía de Malassezia lipophilis obtenida mediante microscopía electrónica de barrido. [Wikimedia Commons]

Cáncer de colon, pulmón o páncreas. En todos ellos, la alteración de las poblaciones bacterianas que habitan el intestino parece acompañar la progresión tumoral. Pero, ¿y los hongos? A pesar de que los microorganismos fúngicos, también llamados micobiota, conviven con las bacterias en el interior del cuerpo humano, su papel en el desarrollo de las neoplasias malignas permanece aún por esclarecer.

Ahora, Deepak Saxena, George Miller y su equipo, de la Universidad de Nueva York, describen el modo en que un género de hongos migra del intestino al páncreas, donde participa en la patogénesis del adenocarcinoma ductal (PDA, por sus siglas en inglés). La revista Nature publica las conclusiones del estudio.

En primer lugar, los científicos determinaron la «ruta» usada por los microorganismos fúngicos a fin de trasladarse de un tejido a otro. Para ello, administraron levaduras fluorescentes, por vía oral, a un grupo de roedores. En tan solo 30 minutos, los hongos ocuparon el páncreas a través del esfínter de Oddi, una válvula muscular que lo conecta al duodeno, el segmento del intestino delgado que recibe los alimentos procedentes del estómago.

A continuación, investigaron la relación entre los hongos y el tumor pancreático en un modelo animal de PDA. El análisis del tejido reveló que los animales enfermos presentaban mayor cantidad de microorganismos fúngicos en el páncreas, en comparación con sus compañeros sanos. Asimismo, la composición de la micobiota también cambió en presencia del cáncer. En concreto, la cantidad de especies del género Malassezia aumentó de forma notable.

De forma interesante, el tratamiento con el compuesto antifúngico anfotericina B inhibió el crecimiento tumoral, a la vez que potenció el efecto del fármaco de quimioterapia gemcitabina.

Sin embargo, tras repoblar el intestino de los ratones con las distintas especies de microorganismos fúngicos, los investigadores observaron que Malassezia spp., más no así Candida sp., Saccharomyces cerevisiae o Aspergillus sp., aceleraba el crecimiento de la neoplasia. Al parecer, la unión entre las especies de Malassezia y la proteína lectina de unión a manosa (MBL, por sus siglas en inglés) activaría el sistema del complemento. Ante cualquier amenaza, este mecanismo de defensa desencadena una respuesta inflamatoria, hostil para los patógenos, pero beneficiosa para el cáncer, ya que promueve su desarrollo y supervivencia.

Así pues, Saxena, Miller y sus colaboradores concluyen que la micobiota podría constituir una nueva diana para los fármacos anticancerígenos, pues el aumento de microorganismos del género Malassezia también se observa en pacientes con tumores de páncreas. Futuros experimentos intentaran confirmar el hallazgo.

Marta Pulido Salgado

Referencia: «The fungal mycobiome promotes pancreatic oncogenesis via activation of MBL», de B. Aykut et al., en Nature, publicado el 2 de octubre de 2019.

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