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  • 16/02/2018

Epidemias

Un ingrediente común en los dentífricos podría ayudar a combatir la malaria

Se descubre que el triclosán, presente en varias pastas de dientes, altera el ciclo biológico del parásito responsable de la enfermedad. El hallazgo ha sido realizado por un robot inteligente.

Scientific Reports

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El triclosán, un ingrediente común de los dentífricos, podría ayudar al desarrollo de nuevos fármacos contra los parásitos de la malaria que son resistentes a las terapias existentes. Los investigadores de la Universidad de Cambridge y el robot científico Eve, que ha automatizado el proceso de creación y comprobación de hipótesis, han descubierto que el triclosán afecta a dos enzimas presentes en las células infectadas del hígado y de la sangre. [Wikimedia Commons / thegreenj]

Un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Cambridge, que contaron con la ayuda del «robot científico» Eve, ha revelado que el triclosán, un ingrediente común en los dentífricos, podría ayudar a luchar contra la malaria, sobre todo en los casos en los que el parásito ha desarrollado una resistencia a algunos fármacos.

La malaria, o paludismo, una enfermedad infecciosa que mata a más de medio millón de personas cada año, principalmente en África y el sureste asiático, se transmite a través de los mosquitos. Cuando se produce la picadura de un mosquito portador de malaria, los parásitos de dicha enfermedad se transfieren al torrente sanguíneo a través de la saliva del insecto. Los parásitos se desplazan después hasta el hígado, donde maduran y se reproducen. Al cabo de unos días, abandonan el órgano y «se apropian» de los glóbulos rojos para seguir multiplicándose y extendiéndose por el cuerpo, pudiendo acabar provocando la muerte del individuo.

Existe medicación contra la malaria desde hace años, pero los parásitos se están volviendo resistentes a ella, lo que augura un futuro en el que la malaria tal vez ya no se pueda tratar. En este sentido, el reciente estudio, publicado en Scientific Reports, permite albergar nuevas esperanzas, puesto que el triclosán se ha mostrado efectivo en la lucha contra los parásitos resistentes.

El triclosán, un conocido agente antibacteriano y funguicida, se utiliza en los dentífricos dado que previene la aparición de placa bacteriana al inhibir una enzima conocida como enoíl reductasa (ENR), que se encarga de producir ácidos grasos.

Se sabía también que el triclosán inhibía el crecimiento en cultivo del parásito de la malaria (Plasmodium) durante la fase en la que los glóbulos rojos están infectados. Se supuso que el compuesto alteraba la ENR y la vía de producción de ácidos grasos, aunque experimentos in vivo posteriores demostraron que dicha vía de síntesis no era importante en la propagación del patógeno en los glóbulos rojos. Los investigadores concluyeron que la ENR era importante cuando el parásito se encontraba en las células del hígado (primer estadio del ciclo biológico del patógeno), pero no podía serlo cuando estaba en las células sanguíneas (segundo estadio). Así pues, era lógico pensar que el triclosán estaba alterando, además, otra enzima que no fuera la ENR.

El papel del «robot científico»

A partir del trabajo de Eve, el equipo de investigación ha descubierto que el triclosán reduce el crecimiento del parásito al inhibir específicamente otra de sus enzimas, llamada dihidrofolato reductasa (DHFR). Sobre esta proteína actúa un fármaco ampliamente utilizado en el tratamiento de la malaria: la piremetamina. No obstante, la resistencia a la piremetamina es común, sobre todo en África. Una de las cualidades del triclosán es la de actuar sobre la DHFR en parásitos resistentes a este medicamento.

El hecho de que el triclosán inhibe tanto la ENR como la DHFR hace pensar a los investigadores que se puede dirigir un ataque contra del parásito en el hígado y en los glóbulos rojos al mismo tiempo.

Elizabeth Bilsland, principal autora del estudio, añade: «El descubrimiento realizado por nuestro robot Eve de que el triclosán es efectivo contra la malaria ofrece esperanzas de que pueda desarrollarse un nuevo fármaco a partir de él. Sabemos que es un compuesto seguro, y su capacidad de actuar sobre al parásito de la malaria en dos estadios de su ciclo biológico denota que el patógeno lo tendrá difícil para desarrollar resistencia».

El robot científico Eve fue diseñado y desarrollado por un equipo de científicos de las universidades de Manchester, de Aberystwyth y de Cambridge para automatizar, y por consiguiente acelerar, el proceso de descubrimiento de fármacos. Eve desarrolló y puso a prueba diferentes hipótesis que pudiesen explicar las observaciones; llevó a cabo experimentos usando robótica de laboratorio; interpretó los resultados para modificar sus propias hipótesis; y repitió el ciclo. En otras palabras, se automatizó la investigación de alto rendimiento dirigida por hipótesis.

«La inteligencia artificial y el aprendizaje automático nos permiten crear científicos automatizados que no solo adopten un enfoque de "fuerza bruta", sino uno que sea inteligente. Se podría acelerar enormemente el proceso de descubrimiento de fármacos y cosechar valiosos logros», comenta Ross King, profesor en el Instituto de Biotecnología de la Universidad de Manchester y principal encargado del desarrollo de Eve.

Fuente: Universidad de Cambridge

Referencia: «Plasmodium dihydrofolate reductase is a second enzyme target for the antimalarial action of triclosan». Elisabeth Bilsland et al. en Scientific Reports, vol. 8, art. 1038, publicado en línea el 18 de enero de 2018.

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