4 de Marzo de 2022
Meteorología

Un río atmosférico causa grandes inundaciones en Australia

Una corriente de vapor habría canalizado la ingente cantidad de agua que ha arrasado el este del continente y se ha cobrado ya 16 víctimas mortales.

Imagen de satélite de un río atmosférico que se extendió entre Asia y Norteamérica durante más de una semana en octubre de 2017. [Observatorio de la Tierra de la NASA]

Tras más de una semana de lluvias torrenciales, los habitantes del este de Australia se enfrentan a unas inundaciones de proporciones catastróficas, que han dejado imágenes impactantes en el estado de Nueva Gales del Sur.

Miles de personas ya han sido evacuadas y las autoridades han pedido hasta a medio millón de habitantes que se preparen para abandonar sus hogares. «Nunca habíamos visto nada semejante», declaró Steve Krieg, el alcalde de Lismore, una ciudad donde llegaron a caer unos 400 litros de lluvia por metro cuadrado en 24 horas y el nivel del agua subió de manera especialmente repentina.

En muchos lugares se vivieron momentos desesperados. Numerosos equipos de rescate trataban de salvar con botes a las personas que esperaban en los tejados de sus casas antes de que cayera la noche. En algunos casos, el agua inundó las viviendas por completo hasta alcanzar el techo y sus habitantes se vieron obligados a perforarlo para poder escapar.

Los meteorólogos han pronosticado más lluvias para los próximos días. Sídney, el mayor núcleo urbano de Australia, también se ha visto afectada por las inundaciones; según los expertos, se trata del verano más lluvioso que ha vivido la ciudad en los últimos 30 años.

La lluvia de un año en unos pocos días

Mientras tanto, en el vecino estado de Queensland, donde en algunos puntos cayeron más de 700 litros de lluvia por metro cuadrado en 24 horas, el número de víctimas mortales asciende ya a diez. El área metropolitana de Brisbane, las ciudades de Gympie y Maryborough, y algunas áreas de Sunshine Coast se vieron especialmente afectadas. Algunas zonas recibieron en unos pocos días tanta lluvia como suele registrarse en un año entero.

Según los expertos, tras este evento meteorológico extremo se esconde un «río atmosférico» que azota una región cuyo terreno ya se encontraba saturado de agua como consecuencia de La Niña, un fenómeno que tiene lugar en el océano Pacífico. Kimberley Reid y Andrew King, dos científicos de la Universidad de Melbourne, lo explican en un artículo publicado en la revista The Conversation.

Los ríos atmosféricos son bandas de vapor de agua que discurren a entre 1000 y 3000 metros de altura y transportan la humedad desde los trópicos hasta los polos. Si bien cubren apenas un 10 por ciento de la superficie terrestre, son responsables del 90 por ciento del vapor de agua que se desplaza desde el norte hacia el sur.

En la mayoría de los casos, los ríos atmosféricos son bastante inofensivos, e incluso pueden resultar beneficiosos, como explican Reid y King: sin el agua que aportan, algunas regiones australianas de gran importancia agrícola sufrirían severas sequías.

Sin embargo, cuando los ríos atmosféricos chocan contra una cadena montañosa o un frente frío, dejan caer el agua que almacenan de forma brusca y rápida, lo cual también puede originar violentas tormentas eléctricas.

El aire caliente retiene más agua

Australia vive por segundo año consecutivo un verano en el que prevalece La Niña, un fenómeno meteorológico que representa la contrapartida de El Niño. La Niña causa el calentamiento de las aguas de la costa pacífica australiana, lo que conlleva un aumento de la humedad, que posteriormente se desplaza hacia el interior del continente y cae en forma de lluvia. Por tanto, los acuíferos de la región ya estaban llenos cuando el río atmosférico descargó su humedad sobre el terreno.

Según los dos investigadores de la Universidad de Melbourne, el cambio climático ha aumentado la probabilidad de que se produzca esa confluencia y, por lo tanto, se desencadenen inundaciones catastróficas. Para respaldar su hipótesis, ponen como ejemplo unas inundaciones similares que se produjeron en los alrededores de Sídney en marzo de 2021, cuando un río atmosférico que transportaba unos 800 litros de agua por segundo pasó por encima de la ciudad.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático también ha llegado a esa conclusión en la primera parte de su último informe de evaluación. Por cada grado que aumenta la temperatura atmosférica, el aire puede absorber cerca de un siete por ciento más de vapor de agua, explica la climatóloga Nina Ridder, del Centro de Investigación para el Cambio Climático de la Universidad de Nueva Gales del Sur. Como resultado, podría caer más lluvia y aumentar la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos. «En las últimas décadas ya hemos observado un incremento en el número y la intensidad de las precipitaciones de carácter extremo, y cabe esperar que esa tendencia continúe en el futuro», concluye Ridder.

Jan Dönges

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