27 de Junio de 2022
Paleoclimatología

Una intensa sequía favoreció la expansión del islam

La persistente falta de lluvias en el sur de Arabia pudo provocar la caída del imperio Himyar, que dominaba la región antes del auge de los musulmanes.

Desierto de Musandam, en Omán. [jacquesvandinteren/iStock]

Una prolongada sequía acaecida en el sur de Arabia durante el siglo VI habría propiciado un período de inestabilidad social y política que acabaría dando pie al advenimiento del islam. Esa es la conclusión a la que ha llegado un grupo de trabajo dirigido por Dominik Fleitmann, paleoclimatólogo de la Universidad de Basilea, a partir de datos climáticos que indican un período seco sin precedentes. Según informa el equipo en la revista Science, la sequía se agravó entre los años 500 y 530, por lo que la catástrofe climática coincide con la caída del imperio Himyar, que precedió al auge del Islam en la región.

En su análisis, los investigadores combinaron datos de precipitaciones de distintos puntos de Oriente Medio con nuevos datos isotópicos y de velocidad de crecimiento de estalagmitas de la cueva de Hoti, en el norte de Omán. Hasta ahora no se contaba con un registro del régimen pluvial en el sur de Arabia. El conjunto de pruebas demuestra que las lluvias invernales y primaverales comenzaron a disminuir de forma notable alrededor del año 480. Al mismo tiempo, las precipitaciones en Anatolia aumentaron de forma considerable. De acuerdo con el equipo, tales cambios apuntan a que las tormentas que traían las lluvias se desplazaron más al norte de Himyar.

Los análisis isotópicos de las estalagmitas de la cueva de Hoti, en el norte del actual Omán, han permitido obtener el primer historial de precipitaciones en el sur de Arabia. [<a href="https://www.unibas.ch/en/News-Events/News/Uni-Research/Droughts-in-the-sixth-century-paved-the-way-for-Islam.html">Timon Kipfer, Universidad de Basilea</a>]

El poderoso reino judío había surgido a finales del siglo II a.C. en el extremo suroeste de la península Arábiga, cerca de la actual Adén. En su época de máximo apogeo, a partir del año 270 d.C., dominaba amplias zonas del actual Yemen, así como regiones de Omán y Arabia Saudí, incluido el reino bíblico de Saba. Sin embargo, a principios del siglo VI experimentó un rápido declive hasta que, en 525, el reino vecino de Axum conquistó Himyar.

El grupo dirigido por Fleitmann sostiene que la sequía inició un círculo vicioso de malas cosechas e inestabilidad política, una situación frente a la que Himyar era especialmente vulnerable. Y es que la agricultura del reino se basaba en terrazas de cultivo y en presas que recogían y almacenaban el agua de lluvia, un sistema que exigía una gran organización y esfuerzo. Como resultado, la pérdida de las cosechas debilitó el poder central, los conflictos por el agua se intensificaron y las estructuras no pudieron mantenerse, lo que recrudeció la situación.

Tras la caída de Himyar, no surgió ninguna autoridad central en la península Arábiga durante décadas. A ello habría contribuido el hecho de que los imperios bizantino y sasánida, en guerra entre ellos, apoyaban a sus respectivos estados satélite en la región y se hallaban demasiado debilitados por el conflicto como para intervenir en el gobierno de Arabia. Como expone el grupo de Fleitmann en su artículo, todo ello allanó el terreno para que la primera clase dirigente islámica llevara a cabo grandes campañas militares.

Lars Fischer

Referencia: «Droughts and societal change: The environmental context for the emergence of Islam in late Antique Arabia». Domnik Fleitmann et al. en Science, vol. 376, págs.1317-1321, 16 de junio de 2022.

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