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Actualidad científica

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  • 18/02/2015

Comunicación de la ciencia

Una nueva revista publicará artículos de 200 palabras

¿Experimento o nuevo formato?

Nature

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Topp_Yimgrimm/Thinkstock

Incluso en esta época de mensajes de texto, tuits y citas breves, la mayoría de los artículos científicos siguen siendo largos y densos. Una nueva revista en línea, The Journal of Brief Ideas, se ha propuesto llevar concisión a la ciencia publicando manuscritos que no excedan las 200 palabras. Y aunque por ahora solo ha publicado un puñado de ellos, ya ha provocado cierto alboroto en las redes sociales.

Hace unos días, Katie Mack, astrofísica de la Universidad de Melbourne, instó a sus seguidores en Twitter a echar un vistazo al nuevo medio. Con todo, la investigadora advierte de que la revista corre el peligro de convertirse en una colección de ideas preliminares aún inmaduras para su consumo científico.

Si bien las comparaciones entre la nueva revista y Twitter no se han hecho esperar, su editor jefe y cofundador, David Harris, físico reconvertido a periodista científico, sostiene que se trata de verdaderos artículos científicos, con mucho más contenido que un tuit. Cada opúsculo recibe un número de identificación digital (DOI), gracias a lo cual puede ser archivado y citado. Y aunque los manuscritos no pasan por ningún proceso de revisión técnica, él y su equipo están desarrollando un método de evaluación que incluye la valoración de los lectores.

Harris explica que la revista permite que un investigador publique ideas y hallazgos sin tener que invertir meses en la redacción de un extenso artículo. «Un buen científico tiene más ideas que las que puede desarrollar. Sería positivo que esos trabajos entrasen en circulación», señala.

Entre los artículos publicados hasta ahora se encuentra uno en el que James Davenport, estudiante de doctorado de la Universidad de Washington en Seattle, apunta que el halo de materia oscura de la Vía Láctea podría actuar como lente gravitacional, lo que afectaría al brillo aparente de las galaxias distantes. Davenport explica que escribir el texto, de 151 palabras (164 contando con el título), le llevó tanto tiempo como redactar una entrada de blog rápida. No obstante, le preocupa que la falta de supervisión acabe mermando la coherencia o relevancia de las publicaciones. «La ausencia de control editorial supondrá todo un reto», opina.

Harris responde que no es su intención ejercer ninguna «vigilancia policial» sobre los artículos enviados a la revista, aunque sí controlará los contenidos ofensivos. El sistema de valoración de los lectores, asegura, debería bastar para filtrar las contribuciones menos atractivas.

Mack da la bienvenida toda iniciativa que busque enriquecer el diálogo científico, pero no vaticina un gran futuro a la nueva publicación. «Es un experimento interesante, pero no un signo de lo que está por venir», señala la investigadora. «Existe el riesgo de que se convierta en una colección de ideas a medio trabajar.»

Más información en The Journal of Brief Ideas.

—Chris Woolston / Nature News

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