9 de Noviembre de 2012
ASTROBIOLOGÍA

Vida en Marte: ¿una quimera?

Indicios sobre la ausencia de metano en Marte ponen en entredicho las teorías sobre la existencia de vida fuera de nuestro planeta.

Desde agosto de 2012, la sonda Curiosity surca el paisaje de Marte en búsqueda de indicios que nos permitan afirmar con toda seguridad la presencia de alguna forma de vida en este planeta. [Malin Space Science Systems/JPL-Caltech/NASA]

La búsqueda de vida más allá de nuestro planeta nunca dejará de fascinar al ser humano. Es así desde aquella fría noche de noviembre de 1609, momento en que Galileo Galilei levantó por primera vez su catalejo al cielo nocturno para indagar si somos las únicas criaturas del universo. Hoy en día, aunque fuera hallada cualquier forma de vida extraterrestre, más que una meta sería un punto de partida para la ciencia, pues se plantearían una infinidad de preguntas sobre cómo se formó, cuáles son las condiciones de su entorno e incluso cuál es nuestra posición en la Vía Láctea con respecto a los demás mundos.

Y mientras una parte de la comunidad científica está entregada a perfeccionar instrumentos y técnicas de observación para encontrar algún signo de vida más allá de nuestro sistema solar, las mayores agencias espaciales concentran todo tipo de recurso para tener un prueba tangible de ello en el planeta Marte. El metano, por ejemplo, es uno de los elementos fundamentales que determinan las condiciones favorables para que la vida pueda prosperar en un cuerpo celeste. En la Tierra, este gas se halla en la atmósfera en cantidades de aproximadamente 1.700 partes por mil millones (unidad utilizada para medir la concentración de una sustancia). La detección de un ciclo del metano en Marte haría pensar así a un proceso semejante al que produjo originariamente este gas en nuestro planeta, como resultado del metabolismo de microorganismos primordiales.

Y a tan solo tres meses del exitoso aterrizaje en la superficie de nuestro vecino más cercano, la sonda Curiosity de la NASA ya nos ha hecho llegar los primeros resultados sobre la búsqueda de este componente atmosférico que, aunque negativos, siempre son resultados. La semana pasada el investigador Chris Webster, del Laboratorio de Propulsión a Chorro de California, anunció que los niveles de metano registrados en Marte por el vehículo espacial son tan ínfimos (entre 0 y 5 partes por mil millones) que prácticamente aún «no hemos encontrado metano».

Las pequeñas cantidades detectadas por Curiosity se contraponen además a la observación con telescopios terrestres de niveles de 30 y 45 partes por mil millones ya publicados en trabajos científicos anteriores. La explicación más plausible es que el subsuelo de Marte genere penachos aislados de gas que dispersan metano en su atmósfera, como consecuencia de su actividad geológica. Asimismo, el anuncio de Webster dejó un sabor amargo en la boca de gran parte de la comunidad científica, levantando más de una duda sobre las teorías que pronostican la presencia de alguna forma de vida en el ecosistema del planeta rojo.

A pesar de todo, los responsables de la misión estadounidense no se dan por vencidos y ya han planteado medidas alternativas para averiguar la posibilidad de encontrar alguna traza de aquellos compuestos químicos que nos dirán si nuestro vecino está habitado por algún ser viviente.

Más información en Nature

—IyC

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