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1 de Mayo de 2011
Psiquiatría

La trampa de la adicción

Drogas como la cocaína y la heroína bloquean, a través de mecanismos neuronales aprendidos, la capacidad de tomar decisiones con conocimiento de causa. ¿Qué ocurre en las neuronas?

Christian Lüscher

En síntesis

Los mecanismos biológicos de aprendizaje hacen que se automatice el consumo de una sustancia o una conducta en los drogodependientes.

Drogas como la cocaína o la heroína modifican ciertos receptores de glutamato en el mesencéfalo. Se pone en marcha una cascada de señales cuyo final culmina en la enfermedad adictiva.

La activación de los receptores metabotrópicos de glutamato impide la plasticidad sináptica mediada por las drogas y, con ello, quizá también la aparición de la adicción. Es posible que los tratamientos futuros actúen sobre esta diana.

Contemple por un momento el paisaje que se muestra en estas páginas. Apacible, ¿cierto? Incluso puede que le resulte relajante. No obstante, las personas adictas a la cocaína reaccionan de otra manera frente a la misma instantánea: se les acelera el pulso, sus manos se humedecen y experimentan un ansia insaciable de droga. Dicho efecto lo observó el investigador en drogadicción Daniele Zullino, del Hospital Universitario de Ginebra, en varios de sus pacientes al mostrarles la imagen de marras.

La explicación del ensayo es sencilla: las bolsas blancas de plástico llenas de heno recuerdan a los afectados el envoltorio usual de la cocaína. En múltiples ocasiones bastan tales imágenes para despertar un ansia poderosa de droga, incluso a veces para provocar una recaída.

El experimento pone sobre el tapete el problema básico de la adicción: ciertas asociaciones con el consumo de droga pueden llevar a una pérdida de control y, con ello, a un consumo forzoso. A menudo, la asociación se halla tan arraigada que ni siquiera el sujeto adicto la percibe. En Europa, 37 millones de personas sufren dependencia de alguna sustancia; las drogas más habituales son la nicotina, el alcohol, la cocaína y la heroína. A ellos hay que sumar los millones de adictos al juego o a la comida. Desde el punto de vista clínico, todos comparten una característica: la pérdida de control. A pesar de la repercusión negativa, las personas afectadas prefieren el consumo de una sustancia o un determinado comportamiento a cualquier otra actividad. Una curación completa es por ahora difícil, afirmación que, por otro lado, denota una clara misión para la neurobiología experimental, puesto que la adicción representa una enfermedad del cerebro.

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