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1 de Mayo de 2007
Creatividad

Brian Wilson: loco por la música

La ascensión y la caída de Brian Wilson, líder del conjunto musical "Beach Boys", muestra cuán crucial puede ser la función ejecutiva del cerebro para la creatividad.

Creative Commons / Richard King (CC BY 3.0)

En síntesis

Las personas muy creativas tienden hacia conductas excéntricas. En el caso de Brian Wilson, del grupo californiano los Beach Boys, una grave enfermedad mental lo transformó.

Una psicosis afectiva ensombreció los éxitos del músico y compositor. Dicho trastorno mental se asocia con una alteración de los lóbulos frontales y, así, de las funciones ejecutivas.

La disfunción ejecutiva no afecta de forma directa las dotes musicales, pero sí la flexibilidad de desarrollarla. La «resurrección» de Wilson revela que esas capacidades se pueden recuperar.

En qué difiere el mero talento del genio creativo? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Pero nadie cuestiona que muchos avances artísticos y descubrimientos científicos se consiguieron entre los 20 y los 30 años edad, cuando se poseen ya habilidades técnicas considerables y no se han adoptado todavía los hábitos rígidos de las generaciones precedentes.

Los estudios psicológicos indican también que las personas creativas comparten un alto riesgo de padecer una enfermedad mental grave. En ciertos individuos, los trastornos pueden contribuir a la consecución de resultados extraordinarios. Pero esta misma­ condición acaba, muy a menudo, arruinando su creatividad y sus vidas. Quizá ninguna otra historia ejemplifique mejor hasta qué punto la enfermedad mental puede dar alas primero y aplastar después la creatividad que la vida y la obra de Brian Wilson.

A los 22 años, Wilson había ya inventado una nueva forma de música folk, logrando de paso un enorme éxito con su grupo, los Beach Boys. Entre 1962 y 1965, el conjunto se aupó a la cabeza de las ventas discográficas en 16 ocasiones; entre otras, figuraron Surfin’ USA, Little Deuce Coupe y IGet Around. No contento con esto, Wilson, letrista, arreglista y productor del grupo, expandió su panorama musical en 1966 con el álbum Pet Sounds de los Beach Boys. Este disco cambió el curso del pop moderno con técnicas de estudio originales, complejas estructuras rítmicas y armónicas tomadas del jazz y de la música clásica, instrumentación insólita y letras profundas, llenas de introspección y sentimiento. El legendario director y compositor Leonard Bernstein alabó a Wilson como uno de los grandes compositores del siglo xx, y Paul McCartney, de los Beatles, reconocía en Pet Sounds una fuente de inspiración del álbum de su grupo, aparecido en 1967, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, pieza a su vez crucial en el desarrollo musical de los Beatles.

Para su infortunio, la obra de Wilson quedó pronto ensombrecida en la consciencia popular por su declive mental continuo y muy notorio. Cuando contaba veintipocos años, edad crítica para la aparición de diversas alteraciones psiquiátricas, la actitud antisocial del artista, su depresión y su paranoia dejaron paso a manifiestas alucinaciones y delirios. En la siguiente década, su estado empeoró y, durante años, se mostró incapaz de de­senvolverse de forma coherente en sociedad, no digamos si comparamos sus manifestaciones con las del nivel mostrado por el creador de éxitos discográficos.

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