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1 de Septiembre de 2013
PERCEPCIÓN

¿Quién llama?

Hasta ahora, los médicos atribuían la incapacidad de reconocer la voz del interlocutor a una lesión cerebral. Sin embargo, parece que el trastorno también puede tener un origen congénito.

FOTOLIA / PICTURE-FACTORY / MICHAELA ROFELD

En síntesis

A pesar de tener un sentido auditivo normal, algunos sujetos son incapaces de reconocer la voz de otras personas. Ello ocasiona enormes dificultades en su vida cotidiana.

Desde hace tiempo se sabe que este déficit sucede después de ciertas lesiones cerebrales. Pero, al parecer, también puede ser congénito.

Se desconocen las funciones cerebrales que se alteran. Faltan estudios concluyentes.

Hace algo más de tres años recaló una reveladora llamada telefónica en el Colegio Universitario de Londres. Al otro lado del auri­cular hablaba una mujer. «Por favor, examinen de una vez mi capacidad para reconocer las voces», solicitó. Según explicó a la persona que atendía su ruego, desde siempre le costaba identificar la voz de los demás, fenómeno al que no daba más importancia, pero acababa de leer en Internet una información sobre la incapacidad de ciertos individuos para reconocer las caras; es posible que ella, de 60 años, sufriera un trastorno parecido, aunque de naturaleza auditiva.

«Seguramente esta llamada causó por entonces un gran revuelo», señala Katharina von Kriegstein, hoy en el Instituto Max Planck de Cognición y Neurociencias en Leipzig. «Jamás se había oído el caso de una persona que, sin padecer una lesión cerebral, pudiera presentar este trastorno; tampoco existían pruebas firmes para aclarar el cuadro clínico». En aquel momento, Von Kriegstein colaboraba en la Universidad de Newcastle y en el Centro Wellcome Trust de Neuroimagen. «Para explorar a fondo el asunto, los colegas debían idear primero métodos de evaluación adecuados», recuerda. Al poco tiempo de la llamada, confirmaron que la mujer tenía razón.

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