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1 de Enero de 2011
Sueño

El silencio de las neuronas

¿Por qué nos adormitamos? Posiblemente porque algunas partes de nuestro cerebro están ya descansando. Todo apunta a que dormirse no depende de un proceso centralizado, sino que las células nerviosas se desconectan por grupos independientes.

© istockphoto / Ina Peters

En síntesis

El sueño no es un proceso central: grupos de células nerviosas o columnas corticales se desconectan de forma aislada e independiente, según su necesidad de regeneración.

Las columnas corticales en modo «sueño» presentan picos tensionales más altos.

La sensación de cansancio por la noche puede deberse a que muchas de las columnas corticales han dejado de trabajar.

Continúa siendo un misterio por qué necesitamos dormir, si bien está claro que el descanso nocturno es vital para el cuerpo. Sin un sueño reparador, el bienestar y la salud se resienten. Probablemente requiramos de tiempos muertos periódicos para poner a punto el sistema inmunitario, quizá también para asentar las conexiones recién establecidas entre las células nerviosas [véase «Importancia del sueño justo», por Ulrich Kraft; Mente y cerebro, n.º 28].

Los investigadores todavía no pueden responder con una explicación definitiva qué sucede exactamente en nuestra cabeza cuando desconectamos. Sea como fuere, hasta ahora se consideraba al sueño como un estado que afecta al cerebro en su conjunto: o se está despierto o dormido.

Sin embargo, una teoría desbanca este punto de vista. Según indica, determinadas regiones cerebrales podrían quedarse dormidas con independencia unas de otras. Un grupo de investigadores del sueño en torno a James Krueger y Jaak Panksepp, de la Universidad estatal de Washington en Pullman, propuso que el sueño no supondría un proceso controlado de forma central, sino que grupos de células nerviosas independientes se desconectarían de manera aislada según su necesidad de regeneración. El sueño surgiría, así, por sí mismo, de modo que poco a poco, una mayor parte del cerebro iría cayendo en el descanso, hasta «apagarse» la conciencia.

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