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1 de Enero de 2014
Psicobiología

Terminar con los traumas

Dormir puede ayudar a procesar experiencias angustiosas. Recientes estudios neuropsicológicos contradicen viejas teorías.

CAROLIN WANITZEK

En síntesis

Durante mucho tiempo se pensó que el sueño reforzaba los recuerdos negativos. Sin embargo, estudios recientes constatan que reduce las alteraciones psicológicas provocadas por las vivencias traumáticas.

La fase REM parece favorecer el procesamiento de vivencias emocionales negativas.

En el tratamiento de las personas con trastorno por estrés postraumático, el sueño puede desempeñar una función decisiva.

Vete a dormir; mañana verás las cosas de otro modo.» Con este consejo popular, Ulrich Wagner y Susanne Diekelmann, investigadores del sueño de las universidades de Charité de Berlín y de Lübeck, respectivamente, arrancaban en 2009 un artículo sobre los efectos del sueño nocturno [véase «La memoria trabaja de noche», en este mismo número]. Mas no para apoyarlo, sino para desmentirlo. A lo largo del texto desglosaban, punto por punto, su desacuerdo. Según exponían, numerosos estudios, entre ellos los del propio Wagner, constataban que al dormir, las experiencias emocionales negativas quedan ancladas en la memoria.

En 2002, el mismo autor afirmaba que durante el sueño, además de reforzarse la remembranza de las vivencias desagradables, se consolida la zozobra que estas llevan consigo. La fase REM, es decir, de los movimientos oculares rápidos, era la responsable de las consecuencias negativas del descanso nocturno.

Investigaciones más recientes ponen en duda tales hallazgos. En 2011, el equipo dirigido por Mattiew Walker, de la Universidad de California en Berkeley, llevó a cabo uno de estos ensayos. Mostraron a los probandos una serie de fotografías, algunas de ellas aterradoras (cuerpos descuartizados, niños desnutridos y moribundos). Los sujetos debían valorarlas en relación a las emociones que desencadenaban en ellos. La mitad de los participantes (llamémoslos «despiertos») vieron las imágenes por la mañana; los demás las observaron por la noche, poco antes de acostarse (los probandos «durmientes», a partir de ahora).

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