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1 de Julio de 2010
Percepción

La valoración estética, ¿una actividad ligada al sexo?

Existe la opinión generalizada de que mujeres y hombres percibimos de forma diferente la dimensión estética de las cosas. Aunque la bibliografía existente aporta pocos datos al respecto, el estudio de atributos visuales tales como el color añade alguna información al respecto.

© Fotolia / Monkey Business

En síntesis

No existen trabajos científicos sistemáticos y concluyentes que demuestren que la apreciación estética es diferente entre mujeres y hombres.

Las diferencias entre sexos se han hallado en atributos básicos como el uso del espacio y el color: las mujeres hacen un uso más intenso del mecanismo rojo-verde y los hombres del mecanismo claro-oscuro, entre otras disimilitudes.

Esas diferencias de color y uso del espacio encuentran en la teoría del cazador-recolector una explicación de carácter evolutivo.

En nuestro entorno social más cercano, particularmente en el de cualquier pareja, es bastante habitual comprobar cómo hombres y mujeres abordamos de manera distinta las tareas relacionadas con decisiones de índole estética. Los principales objetos de interés estético de unas y otros también suelen ser diferentes. A pesar de que cada uno de nosotros pueda tener sus propias intuiciones acerca de cuáles son las razones de ese fenómeno, la ciencia puede y debe explicarlas.

Para dar respuesta a este interrogante y a otros similares, no pocos autores han distinguido entre causas de carácter cultural y causas innatas y han situado el origen de las diferentes conductas en unas u otras. No obstante, resulta obvio que ambas categorías —cultural frente a innato— no son excluyentes entre sí: el hecho de que un patrón de comportamiento sea tildado de cultural no implica que por ello carezca de toda relación de origen con la naturaleza de quien lo protagoniza. Su principio sigue siendo connatural al ser humano.

En la realidad, el factor cultural y el innato son dependientes entre sí, vía una interesante dialéctica. De todas maneras, insistir en la disección conceptual entre ambos ayuda a comprender mejor el comportamiento humano, en general, y las diferencias entre mujeres y hombres, en particular.

Diferencias en las preferencias estéticas
Nuestro grupo de investigación Evolución y Cognición Humana, unidad asociada al Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (Universidad de las Islas Baleares-Consejo Superior de Investigaciones Científicas), se centra en el factor innato, por encima del cultural. Tiene como objetivo principal la caracterización de la naturaleza del ser humano, es decir, de aquello que tenemos en común todos los humanos por el hecho de pertenecer a una misma especie y que resulta, por lo general, un tanto ajeno a los embates culturales.

Ese objetivo genérico implica determinar los rasgos mentales que nos distinguen de otras especies emparentadas de forma estrecha con nosotros, como los chimpancés y otros primates, además de elaborar detalladas descripciones y explicaciones de los aspectos psicológicos, neuronales y evolutivos de esos rasgos exclusivos.

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