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1 de Junio de 2015
Lenguaje

La importancia de la gestualidad social

La influencia de la imitación, el grupo y el carisma en nuestros contactos sociales cara a cara.

 

FOTOGRAFÍA DE YOICHI OKAMOTO, CORTESÍA DE LA BIBLIOTECA Y MUSEO LYNDON BAINES JOHNSON

En síntesis

Nuestra capacidad de leernos los unos a los otros comienza en las señales fiables. Estas constituyen un sistema de comunicación que permite coordinar la conducta entre los individuos.

El lenguaje gestual puede favorecer la sensación de cohesión en un grupo al aumentar la empatía y la confianza entre sus miembros. También influye el carisma de algunos de los integrantes.

Los equipos de trabajo con sujetos que presentan un estilo de comunicación influyente y cuyas redes sociales incluyen grupos muy diversos presentan mayor probabilidad de éxito.

Decenios de investigación en psicología social han revelado la capacidad de las personas para «leerse» unas a otras. En contextos tan dispares como la evaluación del profesores en clase, la selección de personal o la predicción de las decisiones de un jurado pueden establecerse juicios humanos precisos a partir de pocos datos de observación. Un gran número de estudios ha llevado a los psicólogos a descubrir que las personas predecimos el desenlace de estas situaciones de modo correcto, de promedio, un 70 por ciento de las veces. Este porcentaje de éxitos se mantiene incluso cuando pronosticamos los resultados de días, semanas o incluso meses posteriores.

¿Cómo logramos esa habilidad? Nuestra capacidad para leernos unos a otros comienza con lo que se conoce en biología como «señales fiables». Los modelos evolutivos predicen que las especies sociales tienden a desarrollar dichas señales, las cuales conforman un sistema de comunicación seguro para coordinar el comportamiento entre los individuos. Por lo general, incluyen gestos, expresiones y llamadas. Las señales fiables suelen ser claves sinceras y provocar cambios en quienes las reciben, efecto que resulta ventajoso para el que las envía.

Es probable que nuestros antepasados usaran señales o gestos para coordinar sus acciones mucho antes de que evolucionara el sofisticado lenguaje humano. Como una relativa novedad en la evolución homínida, el habla se superpuso a los mecanismos de comunicación gestual de los primates más antiguos, los cuales usaban estrategias de relaciones sociales con el fin de encontrar recursos, tomar decisiones y coordinar acciones en grupo. Hoy, entender la influencia de estos mecanismos arroja luz sobre la estructura y función de las redes sociales modernas. Así, las señales ­fiables pueden aumentar la energía de un grupo de cazadores y, de forma similar, la de un equipo de creativos gracias al entusiasmo contagioso. De la misma manera, la comunicación gestual puede favorecer la sensación de cohesión en una familia al aumentar la empatía y la confianza entre sus miembros.

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