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Actualidad científica

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  • Julio 2016Nº 21

Robótica

Escarabajos cyborg

Diminutos robots voladores, parte insecto y parte máquina, ayudarán algún día a salvar vidas en caso de guerra o catástrofe.

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La mosca común constituye un verdadero logro de ingeniería aeronáutica. Su habilidad para esquivar el matamoscas se debe a la notable velocidad con que bate sus alas, nada menos que unas 200 veces por segundo. Semejante rapidez obedece a una biomecánica compleja: sus alas no se mueven por acción directa de los músculos del tórax; antes bien, cuando el insecto tensa y relaja de manera rítmica los músculos, el tórax se deforma y hace vibrar las alas de modo parecido a como lo harían los brazos de un diapasón. De esta manera, con un esfuerzo mínimo, la mosca convierte una minúscula cantidad de energía en un vuelo diestro y muy veloz.

En esta época de miniaturización de los circuitos electrónicos y avances en las técnicas de microfabricación, los ingenieros han intentado construir máquinas voladoras diminutas que emulen esas habilidades. En 2008, la Universidad de Tecnología de Delft presentó su DelFly Micro: pesaba tres gramos, su envergadura era de 100 milímetros e iba equipada con una videocámara en miniatura. Un prototipo del Laboratorio de Microrrobótica de Harvard pesaba solo 0,06 gramos (aun así, cuatro veces más que una mosca), pero una vez en vuelo ya no podía controlarse. En todo caso, el problema principal de estos insectos mecánicos reside en la gran cantidad de energía que consumen. Nadie ha conseguido baterías en miniatura que garanticen más de unos pocos minutos de vuelo.

Nuestro trabajo de los últimos años se ha centrado en evitar tales limitaciones técnicas: en vez de construir un insecto robótico, nos hemos decidido por emplear insectos reales a modo de máquinas voladoras. Ello evita la necesidad de baterías y todo el proceso de microfabricación. En su lugar, hemos diseñado dispositivos para el control del animal: el insecto vuela por sí mismo, pero una serie de circuitos implantados en su sistema nervioso le transmiten órdenes (volar hacia arriba o hacia abajo, girar a la derecha o a la izquierda) procedentes de operadores humanos. En otras palabras, hemos construido cyborgs voladores, mitad insecto y mitad máquina.

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