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1 de Septiembre de 2016
Biopsicología

El rastro genético del desgaste profesional

El síndrome de desgaste profesional (burnout) suele interpretarse como una consecuencia del estrés y de otros factores externos. Investigaciones recientes revelan que los genes también intervienen.

Las muestras de sangre proporcionan información sobre las diferencias genéticas. A partir de ello se puede descubrir la influencia de ciertos genes en trastornos determinados. [FUNDACIÓN DAIMLER Y BENZ]

En síntesis

Hasta ahora, los médicos han considerado el síndrome de desgaste profesional (burnout) una fase inicial de la depresión. Sin embargo, ambos trastornos se diferencian en lo que respecta a la predisposición genética.

Los factores ambientales, entre los que destaca el estrés, conducen a modificaciones epigenéticas que, a su vez, aumentan el riesgo de depresión en los casos de síndrome de desgaste profesional de larga duración.

Las modificaciones epigenéticas son reversibles. Por esta razón, las medidas preventivas y los tratamientos adecuados podrían reducir el riesgo de síndrome de desgaste profesional desde un ámbito bioquímico.

Agotado, exhausto. Seguramente haya oído de alguien o incluso conozca a alguna persona que ha estado de baja por síndrome de desgaste profesional, también conocido como burnout. Incluso puede que usted mismo haya sufrido esta dolencia. La popularidad de este trastorno es, no obstante, relativamente reciente.

El síndrome de desgaste profesional se describió por primera vez en los años setenta del siglo XX, pero durante mucho tiempo ha sido un desconocido para la sociedad. No fue hasta unas décadas más tarde cuando empezó a aparecer en los medios de comunicación y a hacerse popular en el ámbito cotidiano. Las condiciones laborales modernas, con el incremento de los contratos temporales, las frecuentes exigencias de movilidad y estar siempre localizable, contribuyen a esta creciente notoriedad. También las nuevas estructuras familiares han influido: las familias monoparentales deben enfrentarse a la actividad diaria sin apenas apoyos; las personas solteras, cuya vida cotidiana a menudo carece de estructuras sociales fijas, también sufren ciertas cargas. A ello se suman las expectativas sociales, como la creciente importancia del rendimiento y del estatus económico, las cuales exigen trabajar duro.

Más allá del entorno laboral

Sin embargo, no solo los factores ambientales intervienen en este trastorno. De hecho, no todos los empleados se enfrentan con dificultad a las condiciones estresantes, ni tampoco todos las madres solteras sufren el síndrome de desgaste profesional. ¿Es posible que la aparición de esta dolencia dependa de factores genéticos?

En la mayoría de los trastornos psíquicos se ha demostrado la influencia de los genes. Mediante la comparación de gemelos monocigóticos y dicigóticos se investiga el papel que desempeña la herencia genética en las enfermedades. En la depresión, sin ir más lejos, estas estimaciones se sitúan en el 0,7, lo que significa que la aparición de una depresión se halla condicionada por los genes en un 70 por ciento, mientras que la influencia del entorno se limita al 30 por ciento.

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