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1 de Enero de 1986
Bioquímica

La señal del calcio

El ion de calcio controla gran variedad de procesos: desde la contracción muscular hasta la división celular. Un equipo de proteínas, especializadas en unirse al calcio, regulan su concentración intracelular y controlan sus efectos.

Un detonador común desencadena procesos biológicos tan diversos como la contracción muscular y la secreción hormonal. El desencadenante es un pequeñísimo flujo de iones de calcio, elemento que se cuenta entre los segundos mensajeros de los seres vivos: transporta los mensajes químicos y eléctricos desde la membrana plasmática, donde alcanzan la célula, hasta la maquinaria bioquímica intracelular. La consecución de un control eficaz de los procesos celulares requiere, a su vez, la propia regulación del calcio intracelular. Con ese fin las células han desarrollado un elaborado sistema de proteínas que, interactuando con el calcio, gobiernan la transmisión y recepción del mensaje intracelular. El conocimiento adecuado de esos intrincados procesos permitiría un mejor control clínico del calcio intracelular, posibilidad que sin duda repercutiría considerablemente en el tratamiento de diversas enfermedades.

Son varios, además del calcio, los iones contenidos en los fluidos biológicos. Entre otros, magnesio, con doble carga, y sodio, potasio y cloro, de carga simple. ¿Por qué, en el curso de la evolución, se seleccionó el calcio como segundo mensajero? Para que una sustancia actúe de mensajero intracelular debe unírsele con gran afinidad y especificidad una proteína efectora (diana), habitualmente una enzima. La unión del mensajero a la proteína altera la conformación de la molécula enzimática, y con ello su estado de actividad. La concentración del mensajero debe sufrir amplias oscilaciones para que se altere el número de moléculas diana afectadas. Puede requerirse que la concentración intracelular del mensajero aumente diez veces para que una enzima intracelular pase del estado de no activación al de activación.

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