Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Enero de 2012
Medioambiente

Alimentación sostenible

Un plan global en torno a cinco ejes podría duplicar la producción de alimentos y aliviar las agresiones al medio.

CORTESÍA DE JAMES GERBER, INSTITUTO DEL MEDIOAMBIENTE, UNIVERSIDAD DE MINNESOTA

En la actualidad, casi mil millones de personas sufren de hambruna crónica. Aunque la producción mundial de alimentos bastaría para dar de comer a todos, su inadecuada distribución lo impide, y aun de permitirlo, la escalada en los precios de los alimentos haría imposible adquirirlos a muchos. Pero además acecha otro enorme problema.

Hacia 2050, la población mundial habrá aumentado en 2000 o 3000 millones de habitantes, lo que probablemente doblará la demanda de alimentos, según diversos estudios. A ese aumento contribuirá el mayor nivel de vida de muchas personas, que consumirán más, sobre todo carne. Cada vez hay más cultivos destinados a la producción de biocombustibles, lo que impone nuevas exigencias a las explotaciones agrícolas. Aunque lográsemos resolver los grandes problemas actuales relativos al hambre, la pobreza y los costes, una tarea ya de por sí titánica, seguiría siendo necesario duplicar la producción de alimentos para poder satisfacer la demanda mundial.

Y no solo eso. La humanidad, al deforestar las selvas tropicales, cultivar tierras marginales y promover labradíos industriales en suelos frágiles y en cuencas hídricas, ha hecho que la agricultura se convierta en la mayor amenaza para el ambiente. Los cultivos ocupan ya un gran porcentaje de las tierras emergidas, con la consiguiente destrucción de hábitats, agotamiento de agua dulce y contaminación de ríos y mares. Además, liberan a la atmósfera más gases de efecto invernadero que ninguna otra actividad humana. Para asegurar la salud del planeta a largo plazo resulta imprescindible reducir drásticamente los impactos
adversos de la agricultura.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.