Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Enero 2012Nº 424

Arqueología

Los primeros americanos

Se ha descubierto que los humanos colonizaron el Nuevo Mundo mucho antes de lo que se pensaba. El hallazgo obliga a replantear las ideas establecidas sobre estos pioneros.

Menear

Bajo el calor sofocante de una tarde de julio, Michael R. Waters se aproxima al yacimiento donde un pequeño grupo de arqueólogos excavan con sus paletas en lo que un día fue una llanura de inundación. Un miembro del equipo le entrega un fragmento de sílex de color gris azulado cubierto de tierra. Waters, arqueólogo del Centro para el Estudio de los Primeros Americanos de la Universidad A&M de Texas, lo voltea en sus manos y lo examina con una lupa. El hallazgo, poco más grande que la uña de un pulgar, formaba parte de un versátil utensilio de corte, el equivalente a una herramienta multiusos actual. El artefacto, abandonado hace miles de años en la orilla de un arroyo de Texas, constituye uno de los miles de útiles que están haciendo retroceder en el tiempo el origen de los humanos del Nuevo Mundo y están ofreciendo una nueva visión sobre los primeros americanos.

El trabajo de Waters está contribuyendo a derrumbar el modelo establecido sobre los primeros pobladores del Nuevo Mundo. Durante décadas se ha defendido que se trataba de grupos de cazadores procedentes de Asia que habían seguido la ruta de los mamuts y otras grandes presas hacia el este, a través de Beringia, una masa de tierra hoy sumergida que conectaba el norte de Asia y Alaska. Según esa idea, los colonizadores habrían llegado a América hace unos 13.000 años y se habrían desplazado pronto hacia el sur a través de un corredor desprovisto de hielo entre Yukón y Alberta. En su expansión hacia lo que hoy es EE.UU., dejaron tras ellos instrumentos líticos característicos. Los arqueólogos denominaron clovis a esos cazadores, a raíz de los numerosos útiles de ese tipo hallados en un yacimiento cercano a Clovis, en Nuevo México.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados