Del ARN a las primeras moléculas de la vida

Los ARN y los péptidos, que habrían evolucionado de forma conjunta en el mundo primigenio, podrían ser los precursores del ribosoma moderno y de la síntesis de proteínas.

En las células vivas, las proteínas se sintetizan en unas estructuras denominadas polirribosomas, que se muestran en acción en esta microfotografía. Los ribosomas (azul) se desplazan por el ARN mensajero (fucsia) para descifrarlo y ensamblar el péptido (verde) correspondiente. [Elena Kiseleva/Science Source]

En síntesis

En los últimos decenios han ganado fuerza las teorías que plantean que la vida surgió a partir de la evolución de moléculas de ARN.

Pero desde hace poco se conjetura que pudieron haber intervenido otros componentes, no solo el ARN.

En concreto, se ha propuesto que los primeros péptidos de la vida se habrían formado sobre moléculas de ARN, y que la coevolución de ambos habría dado lugar a los ribosomas, las «fábricas» actuales de las proteínas en las células.

La idea de que las raíces más antiguas y profundas de la vida quedaron establecidas gracias a las moléculas de ARN que evolucionaron hacia una mayor complejidad ha venido dominando el campo del origen de la vida durante las últimas décadas, y ha imperado sobre las teorías competidoras que proponían inicios a partir de péptidos o de ADN.

Pero recientemente se viene observando una inclinación hacia las teorías que incorporan a más de un protagonista. En concreto, está ganado fuerza la propuesta de que la complejidad surgió por la coevolución de ARN y péptidos, y que esta entremezcla fue la chispa que encendió la vida tal como la conocemos hoy.

En un nuevo estudio que acaba de publicarse en Nature se alienta la idea de un «mundo ARN-peptídico» al sugerir una ruta plausible en la que los péptidos crecerían directamente sobre las primeras moléculas de ARN, como las setas sobre los árboles. A su vez, esos péptidos estabilizarían las moléculas de ARN, lo que sentaría las bases de la complejidad. Que dos actores clave de la vida hayan coevolucionado como una única molécula híbrida «quimérica» podría suponer la primera síntesis de proteínas y constituiría un avance hacia una versión primitiva del ribosoma.

Claudia Bonfio, investigadora del Instituto de Ciencia e Ingeniería Supramoleculares de Estrasburgo que escribió un comentario que acompañaba al artículo, afirma que «parece que acabaron ayudándose mutuamente». Los estudios han demostrado que la materia prima que necesitaban péptidos y ARN probablemente estuviera presente al comienzo de la vida, por lo que el nuevo trabajo sugiere que «debemos dejar de centrarnos solo en el ARN», según Bonfio.

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