La rotura de los continentes

Empieza sobre una zona caliente del manto. Roca fundida ascendente se emplaza bajo la corteza continental y la debilita, horadándola en diversos puntos hasta partirla en dos: así nacen los océanos.

Desde que, hace unos 20 años, la teoría de la deriva continental alcanzó aceptación general, a los investigadores viene preocupándoles en particular una cuestión: ¿cómo se parten los continentes y se forma un océano en el vano, cada vez mayor, de la fractura? El problema es más complejo de lo que aparenta. La litosfera —la capa exterior rígida de la Tierra, que comprende la corteza y parte del manto superior— no es igual bajo los océanos que bajo los continentes. Mientras que la litosfera continental suele medir entre 100 y 150 kilómetros de grosor, el espesor de la litosfera oceánica, que aumenta con su edad, va de menos de 10 a no más de 100 kilómetros. En particular, la corteza continental es más gruesa que la oceánica y, además, menos densa: está formada principalmente por rocas graníticas, ricas en silicio y aluminio y de densidad relativamente baja, 2,7 gramos por centímetro cúbico. Por el contrario, la corteza oceánica consta básicamente de rocas ricas en hierro y magnesio de composición basáltica y de unos 2,9 gramos por centímetro cúbico de densidad. Cuando la litosfera continental se parte en dos placas, la litosfera gruesa ha de convertirse en litosfera delgada; el granito ha de dejar paso al basalto. ¿Cuáles son los procesos físicos y químicos implicados en esos cambios?

Ningún lugar permite mejor el estudio de esos problemas que la región de África oriental y Arabia, donde se hallan algunos de los mayores valles de fractura, o rifts, del planeta. Los grandes valles que se extienden desde Mozambique y Zambia hacia el norte, hasta Etiopía, constituyen lo que se denomina un sistema continental de rift, en el que la rotura de la litosfera continental aún no se ha completado. El golfo de Adén, en cambio, es un rift oceánico: los bloques continentales de Arabia y África llevan divergiendo más de 10 millones de años, en el transcurso de los cuales ha manado, del manto subyacente, magma caliente, que ha formado la corteza oceánica que separa los bloques. En el mar Rojo se está produciendo ahora mismo la transición de un rift continental a otro oceánico.

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