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Branquiópodos, los duendes de las charcas temporales

Estos pequeños crustáceos, adaptados a un medio fluctuante, se hallan amenazados en toda Europa.

Los notostráceos, como los del género Triops (del griego «tres ojos»), presentan un caparazón en forma de escudo, una morfología muy peculiar que apenas ha sufrido cambios desde sus orígenes, hace unos 200 millones de años, razón por la cual son considerados «fósiles vivientes». [JAVIER MURCIA REQUENA]

Las lagunas y charcas temporales son masas de agua de diferente extensión que se caracterizan por experimentar uno o más períodos de desecación a lo largo del año. En ellas se desarrolla una flora y fauna altamente especializada, capaz de proliferar en un medio sometido a constantes fluctuaciones. Un grupo destacado de invertebrados que las habitan son los branquiópodos, pequeños crustáceos dotados de una serie de apéndices poco diferenciados en el tórax (los toracópodos), que utilizan como medio de locomoción, alimentación y respiración; de ahí el nombre de branquiópodos, que significa «branquias en las patas».

Los branquiópodos de mayor tamaño, o grandes branquiópodos, despiertan especial interés porque proliferan casi exclusivamente en estas charcas. Están formados por tres grupos: los notostráceos, los espinicaudados y los anostráceos. Los primeros presentan un caparazón dorsal en forma de escudo, y su tronco finaliza con dos largos filamentos denominados cercópodos. En los espinicaudados, el caparazón está comprimido lateralmente y consta de dos valvas que cubren todo el cuerpo. Los anostráceos, vulgarmente conocidos como «gambas duende» (del inglés, fairy-shrimps), carecen de caparazón y muestran un marcado dimorfismo sexual: los machos tienen unas antenas modificadas a modo de pinzas que utilizan para asirse a las hembras durante la cópula; estas presentan un ovisaco muy conspicuo que contiene los huevos, sometidos a un movimiento continuo para favorecer su oxigenación.

Los hábitats ocupados por los grandes branquiópodos presentan una enorme fragilidad y se hallan amenazados en toda Europa, a causa, principalmente, de las actividades agrícolas, el desarrollo urbanístico y la introducción de especies exóticas. En la actualidad, los autores centran parte de su labor investigadora en el estudio y divulgación de la gran biodiversidad que atesoran estos ecosistemas.

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