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1 de Julio de 2019
Biología evolutiva

Cartas de los lectores: Adaptados al ejercicio

En «Actividad física: una necesidad fisiológica» [Investigación y Ciencia, marzo de 2019], Herman Pontzer expone las investigaciones que han concluido que, tras más de dos millones de años de evolución, la fisiología humana se adaptó a un elevado nivel de actividad física.

Me gustaría saber si existe una relación entre dicha capacidad para el esfuerzo corporal y nuestra falta de vello con relación a otros grandes simios. Los seres humanos podemos sudar copiosamente para mantener la temperatura, lo que resulta obligado durante períodos prolongados de ejercicio físico. Cabe pensar que sudar no resultaría tan eficiente si el sudor tuviera que empapar una gruesa capa de pelo. Tal vez, al tiempo que evolucionamos para adaptarnos a un esfuerzo físico cada vez mayor, también perdimos más y más vello corporal.

Barry Siler
Loveland, Colorado


En su artículo, Pontzer afirma que «andar menos de 10.000 pasos diarios se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas». Dicho valor de referencia de 10.000 pasos al día ha ganado popularidad en los medios de comunicación por cuanto simplifica las cosas, y puede rastrearse décadas atrás hasta el eslogan de podómetro japonés. Sin embargo, tres estudios recientes, en ninguno de los cuales he participado, han revisado las pruebas existentes al respecto y han hallado grandes diferencias en la cantidad de actividad física diaria que necesitan niños, adolescentes, adultos y ancianos, así como personas con enfermedades crónicas.

Entiendo la necesidad de ser conciso en un artículo de divulgación. Pero dar una misma cantidad de referencia para todos los grupos de población, la cual además no se basa en ninguna investigación científica, puede resultar perjudicial a efectos de salud pública.

Arno Maetens
Investigador doctoral en condicionantes sociales de la salud
Universidad Libre de Bruselas


RESPONDE PONTZER: En cuanto al comentario de Siler, la piel no fosiliza, pero la mayoría de los paleontólogos estarían de acuerdo en que la falta de vello y la sudoración probablemente evolucionaron a la par que el aumento de la actividad física en los primeros estadios del género Homo. Los humanos somos los animales que más sudamos de todo el planeta, y nuestra facultad para mantener la temperatura nos permite continuar en circunstancias que harían derretirse a otros mamíferos.

La referencia de 10.000 pasos al día, ampliamente usada en salud pública, es un número redondo y fácil de recordar. Sin embargo, Maetens tiene razón cuando afirma que no representa necesariamente el valor más adecuado para todos los grupos de población. Por ejemplo, los niños deberían hacer más (una buena meta oscilaría entre los 11.000 y los 15.000 pasos), mientras que las personas mayores y aquellas con movilidad reducida pueden conformarse con menos. La buena noticia para cualquier persona preocupada por el número de pasos diarios es que más es casi siempre mejor. Con excepción de aquellas circunstancias en las que la salud pueda verse perjudicada por el ejercicio físico, no hay pruebas de que caminar demasiado sea malo para nadie, con independencia de lo que digan mis hijos cuando salimos de excursión.

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