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1 de Julio de 2019
Historia de la ciencia

Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Daniel C. Schlenoff

1919: El Tarrant Tabor fue durante un tiempo muy breve, brevísimo, el avión más grande del mundo. [SCIENTIFIC AMERICAN, VOL. CXXI, N.o 1, 5 de julio de 1919]

1969

El rompecabezas del neutrino

«La mayoría de los físicos y los astrónomos comparten la creencia de que el calor del Sol es generado por reacciones nucleares de fusión que crean elementos más pesados a partir de elementos ligeros. Comprobar la veracidad de esta hipótesis, empero,
sigue sin ser fácil, a los casi 50 años de ser propuesta por sir Arthur Eddington. De las partículas liberadas por esas hipotéticas reacciones en el interior del astro, solo una especie posee la capacidad de abrirse paso hasta la superficie (una distancia de unos 650.000 kilómetros) y escapar al espacio: el neutrino. El año pasado empezó a funcionar una gigantesca trampa para neutrinos instalada en una cavidad rocosa en lo más profundo de la mina Homestake de Lead, en Dakota del Sur. Los primeros resultados publicados han dejado algo desconcertados a astrónomos y astrofísicos porque el flujo de neutrinos parece bajo.

—John N. Bahcall»

1919

Glorias de la aviación

«El triplano Tarrant marca un hito más en el crecimiento de la aviación, el futuro de la cual escapa a la visión del profeta más dotado. El aparato posee una superficie alar total de 465 metros cuadrados y un peso a plena carga nominal superior a las 20 toneladas. Destaca en especial no solo porque sea el avión más grande del mundo, sino también por los métodos de construcción enteramente nuevos que incorpora. Por desgracia, el primer avión Tarrant, conocido como el “Tabor”, estaba destinado a durar poco, pese a los meses y meses de trabajo concienzudo invertidos en su construcción. A los pocos minutos de despegar de Farnborough, en Inglaterra, la estructura se deshizo por completo.»

Semillas de guerra
«La firma por Alemania del Tratado de Paz de Versalles pone fin a la guerra de las armas iniciada por los alemanes en los campos de Bélgica. Si los países vencidos que firmaron y sellaron el compromiso de paz lo hicieron desde un odio ciego, irracional e implacable en el corazón, será una mera cuestión de tiempo y oportunidad el que los Ejércitos se pongan en marcha y el mundo vuelva a teñirse de rojo. Es nuestra firme creencia, pues no hay evidencias en contra, de que a los países de la Entente, en estos momentos de culminación de su éxito, les preocupa más la sanación del mundo que la humillación de los vencidos.»

En aquel momento, el economista John Maynard Keynes predijo, correctamente, que las duras medidas punitivas incluidas en el tratado paralizarían la economía alemana.

Un cuento de monos
«Un interesante artículo del profesor E. W. Grudger, en un número reciente de Natural History, trata del tradicional tópico, bajo el que nos educaron a casi todos, de que los monos sudamericanos acostumbran a cruzar los riachuelos y arroyos infestados de caimanes trabando sus rabos y piernas para formar un puente viviente. Hasta donde se sabe, el primero en narrar el hecho fue el padre José Acosta, jesuita, en un texto publicado en 1589. El primero en discutir su veracidad fue el barón Humboldt. Últimamente, los señores Leo E. Miller y George K. Cherie, del Museo Americano de Historia Natural, que han viajado mucho por Sudamérica para reunir material, han sugerido un origen plausible para esas fábulas. Creen que el relato sobre los “puentes de monos” es producto de la observación de una procesión de monos cruzando un barranco o una corriente a lo largo de una liana colgante.»

1869

Riesgos laborales

«En el British Medical Journal se lee: “Debido a la imposibilidad de impedir que la pintura entre en contacto con la piel mientras trabajan; a la práctica casi general entre ellos de tocar la comida sin lavarse las manos; y a la costumbre de algunos de ellos de vestir de pana, fustán y otros tejidos de difícil lavado, los pintores absorben grandes cantidades del dañino metal plomo, lo que les acarrea graves consecuencias.
Si uno sigue en el oficio, es casi seguro que será atacado por las más peligrosas dolencias, como parálisis o nefropatía, hasta dejarlo, si no del todo inútil para trabajar, tan débil y postrado que, tanto por su capacidad mental como física, no será sino una sombra de la persona que fue. En la fabricación de pinturas se han usado distintas sustancias en lugar del plomo, y con un éxito alentador. Del empleo del zinc nos han llegado informes favorables.”»

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