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1 de Febrero de 1997
Arqueología

La vida diaria en el antiguo Egipto

Hace unos 3000 años vivían obreros con sus familias en la villa llamada hoy Deir el-Medina. Los testimonios dejados por aquella comunidad instruida nos ofrecen fascinantes descripciones de su actividad cotidiana.

La ciudad de Tebas, capital del Egipto meridional, llegó a ser uno de los grandes centros urbanos del mundo antiguo durante el período conocido como Imperio Nuevo (1539-1075 a.C.). Se construyeron entonces los imponentes conjuntos de templos de Karnak y Luxor, así como los dos monumentos que aún dominan la ribera oriental del Nilo en la moderna ciudad llamada actualmente Luxor. En el cercano Valle de los Reyes, adyacente a la orilla occidental del Nilo, hay unas 60 tumbas, entre ellas la del faraón Tut-an-khamon. Centenares de tumbas privadas, algunas de ellas con magnífica ornamentación pictórica, salpican también el paisaje a lo largo de los riscos que bordean la misma orilla occidental.

Aunque algunas de esas pinturas de los monumentos privados representan atractivos cuadros de la lujosa vida de los nobles, en conjunto, los templos y tumbas restantes nos dicen más cosas sobre la religión de aquellas gentes y sobre sus creencias relativas al más allá que acerca de su forma de vivir. Su vida diaria no está tan bien documentada porque, a diferencia de los monumentos de piedra que vemos hoy, la mayoría de sus casas, hechas de adobes secados al sol, sucumbieron a los desbordamientos del río, cuyas aguas se llevaron también todo el mobiliario y el material escrito que pudiese darnos noticia de cómo vivían los pocos letrados que hubiera en aquella época remota. Sin embargo, en lo que debió de ser el confín más occidental de la extensa ciudad antigua, los restos de una pequeña comunidad se libraron de la general desintegración. Hállanse estos restos en la población que lleva ahora el nombre de Deir el-Medina, donde habitaron otrora los obreros y artesanos que excavaron y decoraron las tumbas reales del Valle de los Reyes

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