Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Febrero de 1997
Robótica

Un grillo robot

¿Sería un sencillo sistema electromecánico capaz de reproducir la complejidad de la conducta de un ser vivo?
Cuando de cierto comportamiento se dice que es robótico, normalmente se pretende destacar su predictibilidad. Trátese de una aburrida cajera de supermercado o de un conocido poco renombrado por su espontaneidad, podríase decir que el comportamiento robótico se caracteriza por que en las interacciones con el medio, o en las situaciones que puedan acontecer, la respuesta consiste en una serie de reacciones en apariencia automáticas.
Cabría pensar que la conducta de los insectos es, asimismo, robótica o automática. Sin embargo, al investigar con detalle las acciones específicas de algunos insectos se ha revelado una diversidad mucho más amplia de lo que tal caracterización haría pensar. Tenemos un ejemplo al caso en la hembra del grillo, cuando trata de localizar a un macho por el canto de reclamo que éste emite. En ciertos aspectos, tal actividad parece muy sencilla: al oír el canto apropiado, la hembra es capaz de caminar en dirección hacia el mismo durante horas, incluso al colocarla, en el laboratorio, sobre una rueda de andar

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.