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  • Enero 2019Nº 508
Cartas de los lectores

Aeronáutica

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Cartas de los lectores: Aviones y temperatura

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En el artículo «Despegues en caliente» [Investigación y Ciencia, julio de 2018], Jean-Michel Courty y Édouard Kierlik intentan explicar las razones por las que una ola de calor puede provocar la cancelación de vuelos. Sin embargo, incurren en algunas inexactitudes que nublan los conceptos que se tratan.

Así, el factor principal para que un avión tenga que limitar su carga debido a la longitud de pista disponible no es el aumento de la velocidad necesaria para volar —aunque algo influye—, sino el hecho de que, en esas condiciones de altitud y temperatura, los motores no alcanzan el empuje requerido para acelerar esa masa en la distancia disponible. El rendimiento del motor disminuye drásticamente a velocidades bajas, presiones bajas y temperaturas altas.

Hay otro motivo que puede provocar que un vuelo se cancele por altas temperaturas. Normalmente, los aviones se certifican para una temperatura máxima de «ISA + 35oC» (donde ISA son las siglas en inglés de «atmósfera internacional estándar»). A la elevación de Phoenix, la temperatura ISA es de unos 13 grados centígrados, luego dicho límite asciende a 48grados. Por tanto, un piloto no despegará a temperaturas superiores. Existen también certificaciones para operar el avión en condiciones de elevada temperatura y altitud (hot & high), pero conllevan un aumento de los costes de adquisición y mantenimiento.

Por último, en lo que respecta a la descripción de los efectos del viento en crucero, señalar que la fuerza de sustentación depende no solo de la velocidad, sino también del ángulo del ala con respecto al flujo de aire. Por regla general, a unos 10.000 metros de altitud, el avión puede volar a entre 600 y 900 kilómetros por hora sin subir ni bajar.

Emilio Ruiz Enríquez
Piloto de líneas aéreas
Exprofesor en la Academia General del Aire

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