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1 de Enero de 2019
Ciencias de la tierra

Fisuras nocturnas

Los glaciares del Himalaya se agrie­tan durante la noche, un fenómeno que podría acelerar su fusión.

Sistema formado por los glaciares Trakarding y Trambau, en Nepal. [EVGENY A. PODOLSKIY]

Evgeny A. Podolskiy, geocientífico de la Universidad de Hokkaido, hizo su primer viaje al Himalaya en octubre de 2017. Una vez allí, lo que más le sorprendió no fueron las espectaculares vistas del Everest, sino un fenómeno inesperado: los fuertes estruendos que oía cada noche mientras vivía y trabajaba en la zona.

«El hielo se estaba resquebrajando», explica Podolskiy, que ha investigado varios entornos glaciares en todo el mundo, Groenlandia y los Alpes incluidos. «Nunca había encontrado algo así.» Más allá de una observación anecdótica en el Ártico, no existía ningún caso documentado de tales fracturas nocturnas en glaciares.

El agrietamiento es una mala noticia para los más de mil millones de asiáticos que dependen del agua de estos depósitos congelados. «Este tipo de desgaste diario puede provocar que los glaciares se vuelvan más frágiles y, por tanto, se derritan con mayor facilidad», comenta el investigador. Como consecuencia, habrá menos agua disponible a medida que pase el tiempo.

Para determinar la causa de los agrietamientos, Podolskiy y sus colaboradores instalaron sismómetros a lo largo del sistema formado por los glaciares Trakarding y Trambau, al este de Nepal, un método que nunca se había usado en el Himalaya. Al hacerlo, observaron algo interesante. Según refieren en un artículo publicado en septiembre en Geophysical Research Letters, los ruidos provenían de aquellas superficies de hielo en las que no había fragmentos de roca. Además, cuanto más caía la temperatura del aire durante la noche, más intensas se volvían las señales.

Al mismo tiempo, el hielo emitía poco ruido cuando se hallaba cubierto por una capa de rocas sueltas, y se mantenía en silencio si el grosor de la capa superaba los 60 centímetros. «Los restos protegen los glaciares de las fluctuaciones de temperatura que hacen que el hielo se expanda y se contraiga de manera cíclica», indica Podolskiy. «Cuando la temperatura desciende de manera brusca, como sucede a grandes altitudes, el hielo desprotegido se contrae con rapidez y se fractura.» Sin embargo, el alcance de esa protección es limitado, ya que menos de una quinta parte de la superficie de los glaciares del Himalaya se encuentra cubierta de rocas.

Walter Immerzeel, hidrólogo de la Universidad de Utrecht que trabajó en el Himalaya durante más de 16 años y que no participó en el trabajo, considera fascinante el hallazgo. Según el investigador, el estudio revela «una nueva amenaza para la estabilidad de los glaciares». Las grietas no solo producen daños mecánicos, sino que actúan también como conductos para el agua y el calor, por lo que pueden acelerar de manera notable la pérdida de hielo, añade.

El equipo de Podolskiy planifica ahora sus próximos estudios en el Himalaya. «Un problema acuciante consiste en averiguar cómo se desarrollan y evolucionan las grietas a lo largo del año y cómo afectan al flujo de agua en el interior del hielo», apunta el investigador. «Eso será clave para comprender mejor cuál es el futuro de los depósitos de agua de Asia en un mundo con un clima cambiante.»

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