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Almacenamiento de residuos radiactivos en el subsuelo oceánico

Por mucho que inquiete a los movimientos ecologistas, merece la pena abordar la posibilidad de enterrar los residuos radiactivos bajo sedimentos oceánicos.
En la profundidad de los océanos se hallan en equilibrio estático las inmensas placas tectónicas que están recubiertas por un manto espeso de sedimentos que, a primera vista, diríase que carece de valor. La roca que se encuentra debajo de estas llanuras abisales se cubre con una capa de sedimentos de cientos de metros de espesor, de composición arcillosa, con aspecto oscuro, como si fuera chocolate negro, y de consistencia parecida a la mantequilla de cacahuete. La ausencia de vida vegetal y la escasez de fauna marina hacen que estas regiones sean bastante improductivas desde el punto de vista biológico y carezcan de riqueza mineral.
Sin embargo, estos fondos pueden guardar un valor inmenso para resolver dos problemas que preocupan a la humanidad desde el inicio de la era nuclear. Las mencionadas formaciones suboceánicas podrían aportar una solución permanente al problema del enterramiento de los residuos radiactivos de alta actividad y de las sustancias radiactivas que proceden del desmantelamiento del arsenal nuclear. Aunque el almacenamiento de los residuos radiactivos plantea retos y exigencias distintos de los presentados por el de sustancias procedentes del desmantelamiento de las bombas nucleares, ambos pueden tener una solución común: su enterramiento bajo el suelo marino.

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