La vida secreta de las células

Las técnicas punteras de microscopía, como la criotomografía electrónica, ya permiten espiar las abarrotadas entrañas celulares en todo su esplendor

La criotomografía electrónica y otras técnicas relacionadas nos muestran el interior de las células con un detalle espectacular. [S. Albert et al./PNAS (CC BY 4.0)]

En síntesis

La criotomografía electrónica es una de las técnicas punteras que buscan obtener imágenes detalladas de las moléculas biológicas en el interior de las células.

A diferencia de otros métodos en los que es preciso sacar las proteínas y otras moléculas de su nicho, la criotomografía ofrece una visión de ellas dentro de los compartimentos de las células.

A pesar de que aún presenta ciertas limitaciones, varios grupos la han utilizado para examinar la interacción entre los componentes celulares y las proteínas asociadas a las enfermedades neurodegenerativas. Y en el futuro ayudará a observar la acción de los fármacos en las entrañas moleculares de las células.

Durante unas cuantas semanas de 2017, la bioquímica Wanda Kukulski, de la Universidad de Berna, se dedicó a mirar con asiduidad una clase inusual de películas: vídeos de las entrañas de las células. Estaban hechos con una técnica denominada
criotomografía electrónica (crioTE) con la que se ven a gran resolución las proteínas dentro de las células. Gracias a un nivel de detalle sin precedentes, observaron toda clase de cosas sorprendentes, como el funcionamiento interno de las células y sus compartimentos. Kukulski recuerda que «estaba tan abrumada por la belleza y la complejidad que, entrada la noche, seguía contemplándolos como si fueran documentales».

Desde hace poco, las técnicas de formación de imágenes como la crioTE permiten observar las moléculas biológicas en su entorno natural. A diferencia de los métodos más antiguos en los que su estudio implicaba sacarlas de su nicho, se ofrece una visión holística de las proteínas y de otras moléculas en el interior del ambiente celular. Estas técnicas se están volviendo cada vez más populares y complejas a pesar de sus limitaciones (la baja resolución de la crioTE, por ejemplo, impide identificar las moléculas con certeza). Los investigadores que recurrieron a ellas quedaron no solo hipnotizados por la belleza de las imágenes, sino también anonadados por algunos de los secretos que les revelaron, como las tretas bacterianas para infectar las células o la manera en que las proteínas mutadas provocan enfermedades neurodegenerativas como el párkinson.

Cada vistazo al microscopio ofrece una nueva ocasión de explorar un terreno celular ignoto, señala el biólogo estructural Grant Jensen, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, y añade: «Desde luego, me siento privilegiado cuando soy el primero en observar algo».

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