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  • Investigación y Ciencia
  • Marzo 2004Nº 330

Psiquiatría

Bases moleculares de la esquizofrenia

Gracias a una mejor comprensión de los mecanismos de señalización cerebral en los pacientes esquizofrénicos están apareciendo nuevos enfoques y perspectivas terapéuticas esperanzadoras.

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Al oír la palabra "esquizofrenia" quizá la asociemos a John Nash y Andrea Yates. Nash, protagonista de Una mente maravillosa, fue un prodigio de las matemáticas que recibió el premio Nobel por su trabajo precoz. Sin embargo, pisado el umbral de la edad adulta, su cerebro se alteró de tal manera, que arruinó su carrera académica. Tardó muchos años en recuperarse. Yates, una madre que padece depresión y esquizofrenia, ahogó a sus cinco hijos en una bañera para "salvarlos del demonio". Actualmente se encuentra en prisión.

Nash y Yates constituyen ejemplos en parte típicos y en parte atípicos. Aproximadamente el uno por ciento de la población mundial padece esquizofrenia. De éstos, la mayoría permanecen incapacitados durante toda su vida. A diferencia de Nash, muchos poseen una inteligencia por debajo de la media, incluso antes de que aparezcan los primeros síntomas. Cuando la enfermedad se asienta, típicamente en la edad adulta, sufren un descenso de su cociente intelectual. Por desgracia, sólo una minoría consigue empleo digno.

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