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La aspirina

Considerada tiempo atrás la quina de Europa, se están ya desentrañando los mecanismos por los que ese fármaco y sus análogos consiguen tan amplia gama de efectos.

Existe un árbol inglés cuya corteza, según he comprobado empíricamente, es un poderoso astringente y muy eficaz para curar las enfermedades agudas y recurrentes.

—Reverendo Edmund Stone, de Chipping-Norton, en el condado de Oxford, en una carta dirigida al Muy Honorable George, conde de Macclesfield, presidente de la Sociedad Real, 25 de abril de 1763.

Stone había descubierto, aunque él no lo sabía, que los salicilatos —derivados del ácido salicílico— rebajaban la fiebre y aliviaban las molestias producidas por diversas enfermedades agudas acompañadas por escalofríos. La corteza del sauce (Salix alba) debe su efecto astringente a un elevado contenido de salicina, el glucósido del ácido salicílico. El salicilato de uso más común es el ácido acetilsalicílico, mejor conocido por su nombre comercial de "aspirina", de la que en España se consumen 700 millones de comprimidos al año.

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